Opinión

Puntos… y Picas

Puntos… y Picas

El arzobispo metropolitano de Santiago de los Caballeros pronunció una conferencia sobre la ética en los medios de comunicación, en ocasión del aniversario 95 del periódico La Información, en que mencionó un nuevo tipo de sicarios que no destruyen la persona física sino que matan moralmente desde la prensa.

Monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio denominó acertadamente a estos personeros enquistados en medios de comunicación como “sicarios morales”, en una crítica constructiva para mejorar el ejercicio periodístico y distinguir entre el bien y el mal, como asunto de deber y responsabilidad profesional.

El intento de asesinato del abogado y comentarista de televisión José Jordi Veras Rodríguez es ejemplo ilustrativo de este comportamiento de desalmados que por paga o encargo planifican y ejecutan el nuevo tipo de crimen que busca aniquilar la víctima más allá de la eliminación física.

Veras Rodríguez, antes de las autoridades revelar cinco meses después los detalles de la trama en su contra y encausar a los presuntos responsables, había sido víctima de otra tentativa, tendente a desacreditarlo moralmente junto a su familia, por un lado, y desviar el curso correcto de las investigaciones, por el otro.

Este sicariato moral desde medios de comunicación es, talvez, peor que el otro tipo que persigue la eliminación física pura y simple, sin más secuelas dentro de su categoría de homicidio agravado, porque desde la prensa no sólo se enloda la víctima y sus familiares, sino que se incurre en falta gravísima al ejercicio, además de convertir el oficio en compra-venta de difamaciones. Es más preocupante aún saber, como es de conocimiento en mentideros de medios de comunicación, que existen corporaciones o cárteles dedicados a este tipo de “trabajo” y que en uso abusivo de la prensa y libertinaje de la expresión, se enlode y difame sin el más mínimo escrúpulo, con olímpica ignorancia a principios como la rectificación.

El arzobispo De la Rosa y Carpio no identificó los sicarios morales de prensa, pero puso el dedo en la llaga y esto debe provocar una profunda reflexión para preservar la sacrosanta misión del verdadero periodista y su compromiso ético de servir a la verdad por el bien común.

El Nacional

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