¿Qué Pasa?

“A puro teatro” sorprende al público por su concepto

“A puro teatro” sorprende al público por su concepto

José Rafael Sosa

Joserafael.sosa@gmail.com

“A puro teatro” como comedia tiene más de un bono bien cultivado a su favor. Es teatro dentro del teatro, teatro que critica el teatro, es teatro docente que enseña teatro, es teatro de orientación y valores sobre la violencia a la mujer, la vida de pareja, la autenticidad de los sentimientos, el egoísmo e infidelidad masculina, es teatro que tiende una celada al público al proyectar la imagen de que es mal teatro, para devenir en un final sorprendente.

José Manuel Rodríguez (Josema) ha aprendido a recoger sus errores y a hacerlo con total capacidad para sorprender sobre caminos erráticos. “A puro teatro”, pieza que viene desde la misma procedencia de la intentona de comedia Apartamento 5, montada en la misma sala hace año y medio, es demostración de que el Josema tiene esa rarísima cualidad de rehacerse con nobleza desde el desastre.

Con “A puro teatro”, lo confesamos, estuvimos más de una vez, dispuestos a irnos de aquella butaca, en la tercera fila de Sala Ravelo, cuyo espaldar, por la cadena errática de los recursos teatrales expuestos, ya nos punzaba tendiendo casi amablemente la salida urgente de aquella tortura: unos actores haciendo cuentos previsibles y malos, unas salidas asincrónicas, unas interpretaciones superficiales y faltas de energía, nos quemaban la piel y la sensitividad.

Escrúpulos y ética nos amarraban a aquella tortura. Superficialidad y malas actuaciones fueron vencidas por el afecto al quehacer teatral.

Pero aguantamos lo suficiente para quedar tomados por la sorpresa que de aquello era “mal teatro dentro de buen teatro”, teatro dentro del teatro, haciendo malas actuaciones son un fin posterior que se devela en el tercio final del montaje humorístico y expositor –de paso- de la grave situación de las parejas a consecuencia de los malos hábitos tóxicos, la agresividad machista y la infidelidad masculina.

Un gancho para el cronista teatral susceptible a lo impasable, sobre todo cuando ya se había tenido el precedente de Apartamento Cinco, con otras “divas” de cuerpos moldeados a golpe de bisturí y una pobreza interpretativa por la procedencia de una televisión que se pasa se popular y quien sabe si populachera.

“A puro teatro” es teatro contra el teatro, teatro dentro del teatro y teatro desde el teatro. Una concepción trucada inicialmente pero efectiva, noble y autèntica cuando se desarrollan los hechos finales.

Una crítica a las malas actuaciones, mediante interpretaciones profesionales que dan un giro dentro de si mismas y que cuentan con la fuerza de una

Actuaciones:

Josell Hernández se lleva las palmas por su discurso final, en que muestra una versatilidad digna de todo encomio, tienen una facilidad en la vocalización, un sentido tremendo del ritmo y gracia corporal y gestual.

Josema Rodríguez, profesionalismo, tuvo que hacer lo más difícil para un buen actor: hacer de mal actor.

Patricia Muñoz que da la mejor de las versiones de Marìa Castillo en cada detalle; una clase de actuación que muestra cuando se está ante un trabajo chapucero y frágil en su terminación y como se puede hacer eso mismo corrección y excelencia.

Joan Hernández, el niño del elenco, tiene talento demostrado. Debe seguir profundizando en estudios escénicos, pero es claro que radica en el la fuerza del teatro.

Nahiomy y Yubeklis Peralta, aun cuando hacen muy mal la parte mala de sus actuaciones, tienen tramos en los que se avistan condiciones para profundizar en la escena.

Deben centrarse y no tener tantos roles profesionales, sin desean triunfar plenamente en uno de ellos. Son ellas dos mucho más que sus cuerpos perfectos.

El Nacional

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