Opinión

Qué es la democracia

<P>Qué es la democracia</P>

Mientras almorzaba y debatía el pasado domingo con mis hermanos y mi padre, sobre los recientes acontecimientos en Honduras, Perú e Irán, mi hermano mayor, abiertamente tratando de atraparme en contradicciones para así sostener su argumento, me pregunta en sentido figurado, “¿qué es la democracia?”. Me detuve a pensar en mi respuesta, hasta que finalmente le dije que ese es un tema demasiado complejo como para responder con la velocidad que él deseaba.

Y francamente, nunca me habían hecho una pregunta tan difícil de responder como ésa.

La democracia implica necesariamente la participación de todos los ciudadanos en la toma de decisiones de su país, sea a través de un modelo participativo, de uno representativo o de una mezcla de ambos.

Sin embargo, la democracia de por sí no se trata de solamente pararse un día a votar por alguien que nos represente y este a su vez, aplique las políticas que él entienda que beneficien a sus votantes. El ejercicio de la representación política no es ser rostro visible de la dictadura de la mayoría.

Para hablar de democracia, debemos garantizar múltiples derechos más que el simple “poder elegir un representante en elecciones libres”.

Debe existir un contínuo respeto a la disidencia, a las instituciones democráticas y los Poderes del Estado, a la libre expresión, al derecho de reunirse y organizarse, el libre acceso a recibir y dar información, la libertad de autodeterminación y un gran etcétera.

Por ello no podemos hablar de democracia en Cuba, ya que a pesar de sus “elecciones” los derechos a la disidencia, a la libertad de expresión, a la creación de órganos opositores, la libertad de autodeterminación entre muchos otros, son seriamente cuestionables.

No podemos hablar de democracia en Irán ya que a pesar de sus “elecciones”,  hay notorias restricciones a la libertad de expresión y la autodeterminación, muy similar a lo que ocurre en Venezuela, y lo ocurrido en Perú con la represión violenta de indígenas.

Se puede decir, sin que quepa lugar a dudas, que lo ocurrido en Honduras fue una afrenta contra la democracia, a partir de un golpe abiertamente anti-democrático en el que se desconocieron los estamentos institucionales (sin bien Zelaya es culpable de eso, un mal no justifica otro mal).

Ya se han limitado los derechos a la libertad de expresión, el derecho a reunión y al libre tránsito.

La democracia no la crean mágicamente unas elecciones; la democracia es un proceso complejo y continuo, en el que toda una serie de libertades se van relacionando entre ellas evitando absolutismos y buscando crear consensos que sirvan para asegurar los derechos de todos los ciudadanos. Y desde Honduras, Cuba, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia hasta Irán, Iraq, Arabia Saudita, China, Rusia, Somalia, etc. hoy está la democracia llorando sangre por culpa de aquellos que entienden que ganar elecciones les hace amos y señores de la voz y las libertades de sus pueblos.

El Nacional

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