¿Qué Pasa?

Quíntuples, teatro vital que marca el talento caribeño

Quíntuples, teatro vital que marca el talento caribeño

Poca gente se ha dado cuenta de la importancia que subyace en  la reposición de Quíntuples, pieza del dramaturgo boricua Luis Rafael Sánchez, autor de La Guaracha del Macho Camacho,1976 y La importancia de llamarse Daniel Santos, quien logra el signo de un lenguaje universal del absurdo describir  verdades familiares  necesarias y urgentes, de esas a las que todo el mundo le escurre el bulto, al tiempo de ser el festivo  y gran encuentro caribeño de la creatividad puertorriqueña en las letras con la capacidad desbordante para el caso de Cruz y Carretero.

Quíntuples  ha tenido en la constancia de Giovanny Cruz y Carlota Carretero, a sus más fieles expositores con una trayectoria que incluye 25 anos de montajes en los escenarios nacionales. Pero Quíntuples tiene un valor estético que no tiene nada que ver  ni con su relación  numérica de montajes, ni los años en vuelta a ser respuesta. Pudo haber sido la vez primera que se escenificara, y Quíntuples, en la versión de estas dos personalidades, iba a provocar el mismo efecto emotivo, aquel que tiene dado de una transformación del espacio escénico en el cual el público pasa a ser personaje numero siete, junto a Carlota, Dafne , Mandrake Baby , Bianca y   Papá Morrison.

Estamos hablando de locura diletante, de verdades  rotundas dichas con la gracia del humor, el cuidado de la construcción escénica de seis personajes distintos, con sus tips y sus inflexiones particulares, de la forma en la cual el maquillaje y vestuario se comportan como elementos bisagras para dejarnos ver las formas infinitamente creadoras del talento.

La pieza es un homenaje al teatro desde si mismo, desde su potencial de reencuentro humano con situaciones y vidas que aportan, junto a la hilarante risa, el enfoque que nos hace mirar hacia dentro, revisar los entuertos familiares que cada quien tiene y que pocos se atreven a exhibir. El montaje es una excusa para hablar del desnivel y la inconexión con matiz de familiaridad.

Teatro exquisito, pleno, total, hecho por encima de la ausencia de patrocinadores, realizado por encima de todos los garfios del no-hacer arte a propósito de un escenario que se festeja en el hecho artístico.

Ojalá vuelvan pronto estos Quíntuples exorcizados de su propia locura inocente y, al propio tiempo, definitorio de locuras racionales. Y que regresen con el respaldo que merece la majestad del arte respetado por sus dos oficiantes.

UN APUNTE

¿Y el apoyo?

El montaje teatral resaltante por su calidad, no contó con mucho respaldo de auspiciadores, lo que se expresó en un programa de mano que era prácticamente un volante. Este nivel de trabajo teatral, superior a muchos otros proyectos, merece mayor apoyo  de la responsabilidad social de las empresas.

El Nacional

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