En Dominicana los valores sociales están de moda. Profesionales de la conducta hablan escandalizados de lo que representa el atractivo de unos traficantes de narcóticos sobre la sociedad. El asombro que esa atención social, con algo más que gotas de una cierta admiración, es prueba de la pérdida de valores. ¿Cuáles son esos valores perdidos? ¿Quién y cómo se crean los valores?
Cuando lo españoles llegaron, los valores venían de Dios. Luego, a un filósofo se le ocurrió decir que Dios había muerto para significar que ese eje comenzaba a cambiar por el eje de la Razón. Desde esa razón surge el Estado y en consecuencia la ley civil.
Ya no venían del Creador sino que hacían honor a su real significado. En la actualidad algunos sociólogos le llaman el Capital Social. Para Francis Fukuyama es necesario un estado de derecho y de instituciones básicas para construir el capital social y lo define como una precondición necesaria para un desarrollo exitoso. Las virtudes sociales no son sólo valores éticos sino que además poseen un valor monetario tangible y facilitan a los grupos la consecución de objetivos comunes. También es posible medir la ausencia de capital social a través de los indicadores de disfunción social. Sin mecanismos de medición que permitieran una base empírica para analizar el capital social de la sociedad dominicana, con la mera observación que nos retratan día a día los medios de comunicación, con la preparación académica y poder económico de una clase política, con los empresarios y sus relaciones con el poder, de los profesores universitarios, médicos y maestros con un nivel de vida injusto, surgen los valores, y se define qué es lo que vale, cuales conductas son premiadas socialmente y cuales son señaladas como pendejas. Por años valorando corruptelas, premiando quehaceres indignos, y favoreciendo conductas reprochables, ahora surge el escándalo.
Quizás el caso de los traficantes famosos pueda dejar de regalo los espejos. Quizás, en esos espejos se pueda ver la sociedad y reconocer que no es tan sólo en este caso donde el modelo social es escandaloso. Quizás, contribuya a la llegada de eso que definen como capital social, el que premia el trabajo, la preparación, el sacrificio, la solidaridad y la justicia, y se convierta en el espejo en que se puedan mirar los dominicanos.
Quizás, quizás, quizás.

