Página Dos

RADAR

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El Estado dominicano, que ya enfrenta un sometimiento por la supuesta reticencia para dotar de documentos a desciendentes de haitianos, también tendrá que responder por otra querella ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) elevada por la Coalación por una Educación Digna. La entidad, que ayer volvió a patrocinar una cálida marcha a favor del 4% para la educación, pretende sentar al Gobierno en el banquillo de los acusados por supuestas agresiones de policías y militares contra sus miembros. El recurso envía un mensaje negativo, sobre todo con antecedentes como el proceso sobre la desaparición del profesor Narciso González y la primera condena por la renuencia de dotar de documentos de identidad a hijos de haitianos. La falta de sanción a quienes se hayan excedido contra manifestaciones cívicas en favor del 4% para educación pueden complicar un proceso que evidencia que el Gobierno no las tiene todas consigo. Todavía se rechacen las audiencias, las diferentes demandas ante la CIDH dejan un mal aliento en torno al respeto de los derechos humanos y las libertades públicas en el país. Si algo les queda a las autoridades es prepararse frente a demandas nada agradables.

Pesar  por Ulloa

El pintor Alberto Ulloa, quien falleció el sábado a causa de un edema pulmonar, no era un artista del montón. Ni su reconocimiento era un producto mediático. Ulloa era un maestro de la plástica, que conquistó el espacio de que disfrutaba por la calidad de su obra. Sus obras eran originales, pero con la estampa del maestro.  La expresividad y el colorido marcaron su vasta producción. Su legado no sólo se limita a la pintura, sino que incluye murales y eculturas. Era un artista polifacético, que se formó en la Escuela Nacional de Bellas Artes con glorias como Jaime Colson y Domingo Liz, y que se especializó en España. Ulloa era de los artistas contemporáneos más cotizados, pero también de los más reputados de todos los tiempos. Había nacido en 1950 en Altamira, Puerto Plata, y en su prolífica carrera cosechó premios y reconocimientos nacionales e internacionales. Su muerte, a la edad de 61 años, ha causado un profundo pesar en los amantes de las bellas artes.

El Nacional

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