Primer plano
Crisis emigrantes
Tragedias como la de la mujer y sus dos hijos que se ahogaron en una playa de Turquía cuando huían de la guerra en Siria marcaron la crisis de los emigrantes que todavía preocupa al liderazgo mundial y las potencias occidentales. En su mensaje de Navidad, el papa Francisco no solo condenó los atroces atentados terroristas en diferentes países, sino que derramó “abundantes bendiciones” para las personas y Estados que acojan a emigrantes.
A raíz de los conflictos y tensiones en varios países cientos de personas han sufrido toda suerte de penurias, además de perder la vida en busca de destinos más seguros. La región tiene el caso de decenas de familias cubanas que acampan a la intemperie en Costa Rica en espera de que se abran las fronteras de otras naciones centroamericanas en su interés de llegar a como dé lugar a Estados Unidos.
En su tradicional mensaje “Urbie et Orbi”, el papa Jorge Mario Bergoglio tocó el problema y clamó piedad y bendiciones para todos aquellos, personas privadas o Estados, que trabajan con generosidad para socorrer o acoger a los numerosos emigrantes y refugiados y les ayudan a integrarse. Ante un caso tan patético solo se tiene la esperanza en que el mensaje del Papa no caiga en el vacío.

