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Por Constitucional
Partidos a raya

La repercusión de la sentencia del Tribunal Constitucional que obliga a los partidos a actuar conforme a sus estatutos no ha tardado en evidenciar sus efectos. Para el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), que había tomado decisiones sin consultar a las bases, la decisión representa desde ya un dolor de cabeza.

Los organismos de dirección no podrán decidir el tipo de padrón, la modalidad y el método a utilizar en el proceso de selección de los candidatos en los niveles presidencial, congresual y municipal. Simplemente se declaró inconstitucional el párrafo III del artículo  45 de la ley 33-18, que señala que el Comité Central, Comisión Ejecutiva, Comisión Política, Comité Nacional o el equivalente a cualquiera de ellos “son los que tienen facultad  para decidir la modalidad y el método a utilizar”.

La decisión, adoptada sobre la base de un recurso elevado por varios abogados, representa una saludable dosis de democracia en los partidos. Más que agrupaciones para luchar por el poder y la administración de los recursos públicos los partidos han devenido en  feudos de sus dirigentes. Hay muchas de esas agrupaciones, de las que solo se conoce a su presidente, quien es que toma todas las decisiones. Además de democratizar los procesos de los partidos, la decisión del Constitucional también contribuye a depurar las organizaciones. Con ese ejercicio dictatorial, que tanto desdice de la esencia de los partidos políticos, había que terminar de alguna manera. Los dirigentes no pueden imponer su voluntad a la militancia en ningún partido, ni grande ni chiquito.