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Comercio voto

 

Aunque las elecciones municipales están al doblar la esquina, todavía palpitan muchas inquietudes en torno al certamen. Tras prácticamente superarse las auditorías a los equipos que se usaron en las primarias del 6 de octubre y que se utilizarán en las votaciones del 16 de febrero, el panorama no se ha despejado. Observadores internacionales que han comenzado a llegar no han tardado en expresar su preocupación sobre lo que definieron como “lamentable” práctica de compra y venta del voto.

Marco Antonio Baños, presidente de la Unión Internacional de Organismos Electorales (Uniore) sugirió a la Junta Central Electoral (JCE) la implementación de una campaña de educación ciudadana sobre el valor del sufragio, así como la habilitación de la fiscalía electoral para perseguir las infracciones en el proceso.

Con el escaso tiempo que queda para el certamen parece que es muy poco lo que se puede hacer, lo que de ninguna manera significa dejar de actuar o de tomar las previsiones correspondientes.

Pero la preocupación de la Uniore representa un signo que no se puede pasar por alto en interés de validar la libertad, seguridad y transparencia del certamen. La JCE, que también ha tenido que lidiar con presiones y obstáculos, desarrolla un programa de orientación a la ciudadanía sobre los sistemas de votación manual y automatizado.

Pero las observaciones que se han formulado enlazan con las propuestas de la Iglesia católica y la cooperación económica y técnica de Estados Unidos para que las elecciones se celebren sin el menor trauma posible.