Página Dos

RADAR

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El Gobierno chileno ha tenido que recurrir al siempre odioso toque de queda para contener la avalancha de saqueos a establecimientos comerciales protagonizados por residentes en la ciudad de Concepción a causa del sismo de 8,8 que hasta ahora ha dejado más de 700 muertos y daños millonarios. En medio del pánico y la desesperación la presidenta Michelle Bachelet no titubeó en imponer el orden para garantizar la propiedad y facilitar los programas de asistencia a las víctimas tanto del sismo como de un tsunami que también causó estragos. La desesperación es mala consejera, pero en el caso chileno se ha visto que también hay quienes, de una forma y otra, siempre tratan de sacar provecho del dolor y la desgracia. Otros tampoco estaban en condiciones de esperar la asistencia gratuita que prometió el Gobierno a favor de todos los afectados por los dos fenómenos. La gente no sólo ha cargado con alimentos de los comercios, sino con televisores, lavadoras y otros electrodomésticos. Pero algunos alegan que no se trata de robo. Con los niveles de una nación considerada modelo en América Latina extrañan las prácticas que obligaron al Gobierno a utilizar el Ejército para resguardar el orden público.

Verdad amarga

La verdad sobre la recuperación de la economía en Estados Unidos no está todavía muy clara. Los millonarios estímulos que se han aprobado ni las ganancias de que ha dado cuenta Wall Street se han traducido en una reducción del desempleo. Distintos medios han expuesto que mientras el poder trata de presentar un cuadro optimista la realidad es que decenas de millones de trabajadores pierden sus empleos, hogares y ahorros. Pero esa no es la realidad que pintan los ejecutivos de Wall Street al recompensarse con miles de millones de dólares adicionales a sus salarios y otros pagos. La administración del presidente Barack Obama no deja de estar preocupada al contemplar iniciativas que suponen entre 100 y 155 mil millones de dólares para crear empleos y asistir a los necesitados. Hace unos días que el Senado aprobó erogar 15 mil millones de dólares con esos mismos fines. Medido por la banca la situación no puede ser mejor, pero la verdad no deja de ser amarga.

El Nacional

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