Narco marca nota
El director de Prisiones, mayor general Manuel de Jesús Pérez Sánchez, ha dado cuenta de una nota alarmante sobre la incidencia del narcotráfico en las mujeres encarceladas. De 562 mujeres recluidas en las diferentes cárceles, entre las que figuran 88 extranjeras, el 52 por ciento lo está por narcotráfico. La proporción es bastante elevada con relación a homicidios, que es de un 21 por ciento, y de robo con un 12. El dato permite muchas lecturas, pero una de las más importantes es la incidencia del narcotráfico en la población. Puede darse por descontado que de las más de 280 mujeres presas, la inmensa mayoría son jóvenes que han caído en las garras de la distribución o el consumo. El caso de las extranjeras refleja que el país se ha convertido en una fuente propicia para el tráfico y consumo de estupefacientes. El número es muy elevado. Pero en cuanto a los 19,342 personas que guardan prisión en las diferentes cárceles puede darse por descontado que el narcotráfico representa uno de los principales delitos. La proporción de hombres y mujeres es simplemente para que la sociedad aquilate la dimensión y la incidencia del narco, así como la encrucijada que transita. No para asombrarse.
Danilo al ruedo
Es obvio que el licenciado Danilo Medina trata de evitar cualquier roce que pueda afectar sus aspiraciones presidenciales en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). Al anunciar, tras un largo silencio, que se integrará a la campaña congresual y municipal del PLD, el precandidato presidencial peledeísta se cuidó de comentarios que pudieran malinterpretarse. Pero esa participación representa, sin duda, el comienzo de su campaña por la nominación presidencial del PLD. Medina se ha mantenido en una suerte de bajo perfil, limitándose a participar en las reuniones del Comité Político y en algunas actividades peledeístas. El dirigente peledeísta dice que su interés es que su partido retenga la mayoría congresual y municipal, pero de seguro que también perfilar su imagen. Como veterano estratega Medina sabe que no puede aislarse más de lo prudente del escenario público, sin importar que su repliegue fuera para hacer los más sólidos y necesarios amarres políticos.

