Distensión
Los israelíes están que echan chispas, pero el nuevo comienzo propuesto por el presidente Barack Obama al mundo musulmán era necesario para la distensión en el Medio Oriente. Tras su saludable gira por los países árabes, el gobernante estadounidense ha dejado una estela de satisfacción, que descarta la idea del Armagedón. Obama despertó mucha confianza en su entrevista con el presidente egipcio Hosni Mubarak y con otros líderes árabes.
En una disertación en la Universidad de El Cairo, el gobernante estadounidense proclamó, ganándose una cerrada ovación del auditorio, que el ciclo de desconfianza y de discordia que ha caracterizado las relaciones con el mundo árabe debe terminar. Ningún gobernante estadounidense había llegado a la zona con un mensaje tan amistoso y conciliador. Obama dijo que había ido a buscar un comienzo basado en el interés y el respeto mutuos ,un comienzo basado en la verdad de que Estados Unidos y el islam no se excluyen. ¡Qué bien!
Contra el optimismo
Contrasta con el optimismo de las autoridades sobre la economía, la caída en las remesas que ha vaticinado para este año un consejero de comercio exterior de Francia.
Henri Hebrard, consultor económico empresarial, alertó que las remesas se reducirán al mínimo como resultado de la crisis que golpea a países como Estados Unidos y España.
Las autoridades, que estiman que la crisis ha comenzado a ceder, deben prestar atención a señalamientos como los del profesional francés.
Hebrard estima que América Latina y el Caribe dejarán de recibir más de 5,000 millones de dólares este año por concepto de remesas. Y en el caso específico de República Dominicana aseguró que de 350 mil a 400 mil personas no contarán con los envíos procedentes del exterior.
El vaticinio coincide con el diagnóstico de entidades internacionales sobre el impacto de la crisis financiera en las remesas. Por lo menos países como México y algunos de Centroamérica han pegado el grito al cielo por la reducción de los envíos de divisas.
El Gobierno piensa, sin embargo, que la crisis no tendrá el efecto que han vaticinado expertos y entidades internacionales. Y considera, con un optimismo y seguridad difícil de compartir, que el malestar comienza a ceder.

