Página Dos

RADAR

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Si el director de Migración está decidido a reivindicar la ley que sanciona la contratación de indocumentados lo más indicado es que comience por el Gobierno. Además de que la ley entra por casa, de esa manera se evitarían suspicacias naturales. No se debería permitir a ningún contratista de obras públicas que utilice mano de obra ilegal. Por supuesto, que desde que entre en acción la medida las autoridades tendrían que hacer mutis frente a las leyes contra los indocumentados de origen dominicano en Estados Unidos, España, Italia y muchos otros países. Lo ideal sería que en lugar de perseguir la contratación de trabajadores ilegales se busque una fórmula para legalizar o datar de estatuto a los indocumentados. Es lo que se pide a las grandes potencias para atenuar el drama de millones de indocumentados que emigran a esos países en procura de trabajar para mejorar sus condiciones de vida. Los haitianos no emigran a República Dominicana para hacer turismo, sino para trabajar en la construcción, la agricultura y otras labores, muchas veces sin contratos, aún fueran legales. Si Migración quiere aplicar la ley contra los indocumentados está en su pleno derecho, aunque se entienda que haya otras prioridades.

Maniobra con precios

Constituye una burla a la ciudadanía el juego del Ministerio de Industria y Comercio con el reajuste de los precios de los combustibles. Cuando se trata de introducir rebajas desde el viernes temprano las autoridades se apresuran en dar a conocer la resolución. Pero cuando se trata de alzas, más sin son injustificadas, entonces se retiene la resolución hasta más allá de lo razonable. Es posible que no se trate, como se piensa, de una maniobra para evitar irritación en la población, sino de postulados de alguna teoría económica. Aún así, las autoridades deberían ser más creativas y explorar otra maniobra para anunciar los precios de los combustibles, sobre todo cuando a fin de cuentas los resultados se basan en sus propios cálculos y no en  la Ley de Hidrocarburos. El rejuego es más bien una burla a la inteligencia del contribuyente. Hoy por hoy, los precios de los carburantes no guardan relación con la cotización del petróleo, que se supone el principal referente.

El Nacional

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