Como cabía esperar, los usuarios no han tardado en expresar su satisfacción con la línea II del Metro, inaugurada el lunes por el presidente Medina. Tenía que ser así dado la economía en tiempo y dinero que representa un desplazamiento de 13 kilómetros en solo 25 minutos. Y más gratis, al menos durante estos primeros días. La tarifa de 20 pesos en vagones confortables y con aire acondicionado tampoco dejará de ser simbólica.
La obra constituye una alternativa ante el caos, la inseguridad y la carestía de voladoras y destartalados carros. La segunda línea, cuya operación supone un cuantioso subsidio del Estado, contó con una inversión aproximada de 800 millones de dólares.
Al dejarla inaugurada Medina felicitó al director de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret), Diandino Peña, así como al expresidente Leonel Fernández. Calificó la obra de singular y formidable. Y dijo que nada tiene que envidiarle al metro de ningún país desarrollado del mundo. Con las ventajas y comodidades es natural que los usuarios se sientan satisfechos por un servicio que, al margen de cualquier reserva, constituye una realidad. Con la primera línea, la inversión en el moderno sistema de transporte asciende a 1,650 millones de dólares.

