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Como muchos otros 5 de julio, la histórica fecha en que se conmemora la llegada del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ha encontrado a esa organización con el rancho ardiendo a causa de otra de sus habituales luchas fratricidas. Siempre los mismos solemnes compromisos a favor de la unidad interna, pero en definitiva parece que no hay forma de que la intransigencia ceda siquiera un ápice a la serenidad y la racionalidad. Las pugnas por el control del partido y por un liderazgo que debe ganarse con un discurso y una praxis con que se identifique la población hace tiempo que le pasan factura. Pero los llamados dirigentes de tendencias, una modalidad que en algún momento jugó su papel, no acaban de entender que con lo desgarrado que está ese partido la unidad es fundamental. Esa lucha fratricida, que se ha renovado tras unas elecciones en que paradójicamente el PRD salió mejor parado que en otros procesos, se ha tragado los aportes de ese partido al sistema democrático.  Es posible que los dirigentes que se tiran a la cabeza no se hayan detenido a pensar en ese millón 400 mil votos que obtuvieron en los comicios, no  sin vadear múltiples adversidades. Todo es hasta un día. Este aniversario debe servirles para reflexionar.

Preparar  defensa

Es posible que no tenga razón de ser el sometimiento de República Dominicana ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) acusada de violar las leyes laborales. Pero ante el hecho consumado no queda más, en lugar de protestar y ponderar vocación democrática, que preparar una buena defensa. Con lamentos y alcaraciones como la del canciller Carlos Morales Troncoso nada se va a resolver. Como garante de la libertad sindical se trata de una realidad que el Estado tiene que encarar por las vías correspondientes. La OIT acogió la querella presentada por Consejo Nacional de la Unidad Sindical (CNUS), pese a la oposición del ministro de Trabajo y de dirigentes sindicales. El organismo ha pedido incluso al Gobierno dominicano que fije su posición ante las violaciones que se citan en el expediente. El caso no es una simpleza, pues de confirmarse las supuestas violaciones República Dominicana se expone a sanciones que pueden implicar el bloqueo de programas.

El Nacional

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