¿Qué Pasa?

Rafael Morla, creativo que se devela en escena

Rafael Morla, creativo que se devela en escena

 

Lo que logra Rafael Morla con sus “Testimonios del masaca.com” es demostrar la calidad conceptual significativa del teatro bien logrado y que no requiere grandes despliegues de recursos, ni estructuras de mercadeo mediático, para llenar de gente valiosa las 72 sillas de la muy íntima Sala La Dramática, del Palacio de Bellas Artes. Ha sido el milagro del arte de la escena, basado en su fuerza interpretativa, elementos escenográficos muy simples y cotidianos (algunos libros, una camararita de vídeo, una sábana blanca que hace de telón de fondo y un vestuario simple sugerente, con toques de maquillaje que acentúen el imaginario teatral que se persigue.

La presencia en escena de Morla lo ocupa todo con el ritual de un lenguaje del cuerpo, encumbrado sobre la oleada de un pensamiento premiado de contemporaneidad, tocado de humor y verdades profundas, pronunciadas con la sencillez del lenguaje de la gente, sobra vaciedad de los “no contenidos” que nutren la comunicación por las redes.

El peso de la historia es la denuncia involuntaria de los elementos de enajenación ideológica, el tono de panfleto, tremendamente bien logrado, la necesidad de romper la solidad del símbolo de la habitación inmensa y solitaria en que nos hemos encerrado, tapiado de pantallas digitales que creemos nos comunican y que, en su misión, más simple y previsible, nos aísla y silencian. Una historia contemporánea y aleccionadora.

Es hora de tomarlo, fuera de los círculos estrechos de sus colegas y cómplices creativos, mucho en serio y de proyectar el potencial creativo que le avala. Ese monólogo, debe volver a ser presentado. Es de lo mejor que hemos visto como actuación masculina en 2018.