Actualidad

Realizan una  autopsia cadáver periodista EN

Realizan una  autopsia cadáver periodista EN

“Toda persona está predestinada a morir, y ayer le correspondió al difunto”. Con estas palabras explicó el director médico del Centro Médico Antillano la muerte ayer tarde del periodista José Miguel Montero Ramírez, luego de una intervención quirúrgica en el centro de salud.

El comunicador social, de 46 años,  fue intervenido a las 12:30 de la tarde por los doctores Gabriel Molina, el anestesiólogo Carlos Marmolejos y otro de apellido Carmona, para corregirle una desviación del tabique nasal que lo impedía respirar bien y  le provocaba problemas de ronquidos. Falleció una hora después.

Los restos de Montero serán velados desde las 6:00 de esta tarde  en la Funeraria Blandino de la avenida Sabana Larga, de Santo Domingo Este.

Montero expiró en la habitación número 8 del centro médico a la 1:30 de la tarde.

El cadáver fue trasladado anoche desde el centro de salud al Instituto de Patología Forense, donde esta mañana le practicaban una autopsia para determinar la causa de su muerte, tras ser examinado por el médico legista, doctor Alam de los Angeles,  y el primer teniente Ricardo Fabián, del Departamento de Homicidios de la Policía, haber realizado investigaciones en el centro médico situado en la calle Correa y Cidrón con avenida Abraham Lincoln.

 Waldys Montero D’Oleo, hijo mayor del comunicador, consideró que a su padre le debieron colocar un escáner para registrarle sus signos vitales, cosa que no se hizo.

 “No había ninguna máquina que dijera que mi papá estaba bien. Fue mi mamá que se percató de que no estaba respirando y llamó a una enfermera para que lo atendiera, nunca se le dio seguimiento cada media hora, como argumentan los médicos. Lo descuidaron”, afirmó Waldys Montero. Sostuvo que las atenciones de los galenos a su padre no fueron las más  adecuadas después de ser operado, y no  se le colocara oxígeno para ayudarlo a respirar ni se vigilara constantemente, “nunca le dieron vigilancia cada media hora como afirman los médicos”.

“Si mi mamá no hubiera ido a buscar la enfermera o al médico, ellos ni se hubieran enterado de que mi papá murió. Mi padre falleció por descuido”, sostuvo.

Ayer  tarde decenas de periodistas y compañeros de trabajo acudieron a la clínica a acompañar a la familia de Montero.

Los  doctores  Molina, quien le operó; el anestesiólogo Carlos Marmolejos,  y el director de la clínica, César Mejía Familia, ofrecieron una rueda de prensa.

“Normalmente ese tipo de operación no ofrece complicaciones y el  paciente conversó con parientes y personal médico”, expresó el doctor Mejía, y confió en que la autopsia revele las causas del fallecimiento.

El médico que lo operó presumió que el deceso de Montero pudo haber ocurrido por un trambolismo o paro cardiorrespiratorio, pero que los doctores Marmolejos y Carmona le dieron asistencia casi inmediata y trataron de reanimarlo cuando presentó convulsiones.

“Les puedo asegurar que no murió por causa quirúrgica, ya que yo estaba muy consciente de lo que había hecho”, declaró el doctor Molina.

Explicó  que ese tipo de operación habitualmente la hace y en 30 años de ejercicio profesional ha realizado unas 300.

“El salió perfectamente de la cirugía, incluso esperé que lo intubaran,  conversé con él y su esposa, y le dije que cualquier cosa  me llamara, luego de estar en consulta recibí una llamada de que se había presentado un evento con el paciente, quien estaba muy mal. Lamentablemente no sé qué pasó”, indicó.

Los parientes de Montero declararon que el médico de ronda no le dio una asistencia continua.

El doctor Marmolejos señaló que el paciente no ameritaba una atención continua porque se encontraba en condiciones estables.

Montero…así no se va nadie

La noticia nos sobrecogió a todos ayer tarde, dicha con apenas dos palabras “Murió Montero”  con lo que no fue necesario decir nada más.

 José Rafael Sosa

 Para los miles de lectores que reciben El Nacional cada tarde, la de José Miguel Montero era una firma que se podía leer al inicio de crónicas servidas por este vespertino, lo que no ofrece una perspectiva real del valor de este hombre, venido desde el profundo Sur, superado profesionalmente desde sus pininos como corresponsal, animoso, cercano y disciplinado con sus funciones, que eran, al momento de su partida, la de asistente del sub-director Bolívar Díaz Gómez y el jefe de redacción Héctor Minaya.

Montero era, al mismo tiempo, ejemplo de trabajo silencioso en su cubículo donde gerenciala las informaciones para una corrección más allá de lo ortográfico. Revisaba el estilo general, el títulos, los sumarios, las piezas vinculadas. Salía a redacción para tratar personalmente sobre materiales que no estaban a tiempo, hacia un chiste,  exhibía una aguda visión sarcástica de la vida.

Era una especie de alma de la redacción del mismo nivel que teníamos en Luis Adames, fallecido el pasado año en circunstancia médicas casualmente muy parecidas: tras una operación de la que no se esperaba riesgo alguno.

Hoy Montero, joven y vivo, no está en la redacción de El Nacional.

Nos ha dejado sin esperarlo, sin previo aviso, sin prepararnos para una ausencia que duele y nos conmueve.

“Montero… ¡carajo!así no se va nadie”.

UN APUNTE

15 años en El Nacional

El periodista José Miguel Montero  laboró en el periódico El Nacional durante 15 años,  11 meses y dos días. Ingresó el 2 de septiembre de 1996. Estudió Comunicación Social en la Universidad  Autónoma de Santo Domingo. Le sobreviven su esposa Milagros D’Oleo, sus tres hijos, Wady,  Enrique  y José Alejandro.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación