POR JOSE RAFAEL SOSA
El firme temperamento de Juan Bosch lo llevó a aceptar una invitación en 1992 para ir a una puesta en circulación en Rhode Island, Providence, a fin de no estar en el acto de inauguración del Faro a Colón, a la que fue convocado por el presidente de entonces, Joaquín Balaguer.
Esta presentación de Avelino Stanley es la primera aparición pública de narrador oriundo de La Romana luego de su renuncia como subsecretario de Participación Popular de la Secretaría de Estado de Cultura. Mucha gente aprovechó para saludarle. Su presentación del libro de Galván fue analíticadetallada y expuesta con una analítica ´visión de la narrativa del embajador dominicano en Corea.
La revelación la hace el escritor Héctor Galván, en el acto de presentación de su libro de cuentos Partida sin Retorno, en el marco de la XII Feria Internacional del Libro. En ese momento, Bosch era un opositor radical al gobierno reformista y consideraba que el Faro a Colón era una afrenta a la pobreza de la República Dominicana.
Galván habló del desconocido hecho poner a circular su presentar su libro Partida sin Retorno, presentado en Café Bohemio el pasado jueves,con presentación de Avelino Stanley, escritor.
Las palabras de Galván fueron estas:
Este libro tiene una prehistoria y una historia. Pienso que la prehistoria se relaciona cuando era apenas un adolescente intente escribir una novela sobre la vida de Juan Pablo Duarte.
Dejé el borrador debajo de un colchón. Me enviaron a un pueblo del interior del país de vacaciones. Al cabo de un tiempo, cuando regresé no encontré ni el documento el colchón. Luego, la historia comienza cuando Leonel Fernández me introdujo al profesor Juan Bosch, en diciembre del 1976. Y como era considerado quizás el más joven del Partido de la Liberación Dominicana, don Juan me invito a su casa.
Y como yo escribía poemas, Bosch empezó publicándome poemas en Vanguardia del Pueblo. Y luego, seguí escribiendo artículos en ese medio. En 1986, fui a Costa Rica a realizar una maestría en Política Económica. Al volver en el 1990, había una gran crisis económica y política en el país.
Era la víspera de las elecciones de ese mayo, y se disputaban la presidencia Balaguer y Bosch. Y recuerdo que le consulte a Leonel Fernández, el amigo y siempre consejero de muchas de mis mas importantes decisiones, acerca de cómo podía integrarme a prestar servicios a la Nación.
La crisis económica había tocado fondo. Juan Bosch competía, por ultima vez en su vida, contra Joaquín Balaguer, en esas elecciones.
Había muchas posibilidades de que Bosch ganara las elecciones. Pero al parecer habían más certidumbres de fraude, y de que se le expropiara al Partido de la Liberación Dominicana el triunfo electoral. Al final, opte por irme a los Estados Unidos, y termine radicándome en el estado de Rhode Island, en Providence.
A los pocos meses de llegar a esa ciudad, me tocó presentar un libro de cuentos del escritor y periodista que residía en esa ciudad, el amigo José Carvajal, Fue ese un importante oportunidad para mi encuentro con la narrativa. La poesía, a la que me había siempre abrazado, en mis momentos de refugio, la había cambiado por el análisis de cifras, frías, secas y a veces destempladas.
Así, que cuando llego a Providence, y me toca la tarea, por mandato, más que por elección, presentar un libro de cuentos, la ocasión fue un reto para mí, además de una tremenda emoción. Tuve que hacer un cambio de disciplina, de enfoque. Tuve que pasar del análisis, del enfoque objetivo de una situación, al mundo de la narrativa y la creatividad, cosa que en honor a la verdad es lo que siempre me ha apasionado. Acepté el reto. Y eso me abrió el camino para retomar el mundo de la literatura y en particular de la narrativa.
En Providence, funde el primer periódico cultural y literario de habla hispana en Rhode Island, lo que mereció un reconocimiento por parte del Estado de Rhode Island. abrí una sección literaria. Al principio, creo que publique algunos contenidos de autores famosos. Pero al final, me dije, que podía publicar lo que escribiera.
Pero lo que me dio el ímpetu, la fuerza, para dedicarme a la narrativa, fue la visita del Profesor Juan Bosch, a Providence, en el 1992. Don Juan no quería ser cómplice de los actos del desvelizamiento del Faro a Colon. Sentía, tal vez, vergüenza de participar en los actos oficiales de lo que era una farsa del oficialismo para encubrir la crisis económica, el engaño de las elecciones pasadas y la desazón existente. Yo pienso que Bosch no quería verle la cara a Balaguer, todavía, en ese entonces.
Y la Feria del Libro que tendría lugar en Providence, fue la excusa perfecta para Don |Juan ausentarse del país.

