McLEAN, Virginia, AP. En un parque industrial cuya ubicación no se puede revelar, analistas de la CIA que se autodenominan jocosamente los «bibliotecarios ninja» revisan una gran cantidad de información que la gente publica sobre sí en el exterior, rastreando de todo, desde la opinión pública hasta revoluciones.
El esfuerzo del grupo da a la Casa Blanca una instantánea diaria del mundo con base en tuits, artículos de periódicos y actualizaciones de Facebook.
El Centro de Fuentes Populares de la agencia a veces revisa 5 millones de tuits por día. Los analistas también inspeccionan canales noticiosos de televisión, estaciones locales de radio, salas de «chat» en internet, todo aquello a lo que la gente pueda tener acceso y contribuir.
The Associated Press obtuvo una vista al parecer sin precedente de las operaciones del centro, incluso una gira por sus instalaciones centrales. La AP accedió a no revelar el lugar exacto y a resguardar la identidad de algunos que trabajan allí porque gran parte del trabajo del centro es secreta.
Desde árabe hasta mandarín, desde un tuit indignado hasta un blog juicioso, los analistas recogen la información, a menudo en una lengua autóctona. La comparan con algún periódico local o una conversación telefónica interceptada. A partir de esos datos, compaginan un cuadro que llega a los mayores niveles de la Casa Blanca. Puede ser un atisbo en tiempo real, por ejemplo, sobre el ánimo reinante en una región después de la operación comando que mató a Osama bin Laden.
