“Mamá, mamá cámbiame para ir a la iglesia”, le decía con insistencia Loreimy de cinco años a su abuela cada vez que allí había culto sin imaginar en su inocencia que la última vez que hizo este ruego, apenas en horas estarían en el templo familiares y vecinos rindiéndole tributo a su memoria y pidiendo justicia contra los dos adolescentes y el niño acusados de cercenar la vida de la pequeña tras violarla, dejando su pequeño cuerpo maniatado en una funda plástica.
A una semana de la muerte y en medio de los preparativos para el culto que rendirían la tarde de ayer domingo en memoria de la niña en la Iglesia de Dios de la Profecía del barrio Vecinos Unidos de Villa Faro, Santo Domingo Este, la abuela de la menor, Amparo de los Santos, sólo pide justicia.
Mientras tanto Isamal de los Santos, la madre de la niña, que no quiso dar mayores declaraciones a la prensa, tendía frente a la casa ropa recién lavada y luego barría y recogía basura del frente de su casa mirando con recelo cómo su madre y su hermana Soranyi relataban la muerte de la mayor de sus dos hijas quien estudiaba en el Colegio Abraham, donde pasó a primero de primaria.
“Eso nada más sabe Dios y la justicia”, fue lo único que dijo a reporteros de El Nacional Isamal antes de pedir que hablaran sólo con su madre. Tas esa fatídica tarde, la joven de 21 años sólo puede dormir si toma pastillas y su madre planea llevarla al sicólogo.
Amparo recuerda que la última vez que vio a su nieta, a quien ella le decía “Malanoche”, fue tras darle desayuno el fatídico domingo 17 y ponerle los muñequitos en el televisor.
Minutos después la niña salió al callejón que comunica a su casa con la de su presunto asesino, un adolescente de 16 años que alegadamente la engañó mostrándole una tableta y la encerró en la casa de su madre que está desocupada porque ésta vive en Argentina.
Él residía con su abuela en el mismo callejón y ahora cumple prisión preventiva de un mes al igual que su supuesto cómplice de 13 años. Como el otro de los implicados sólo tiene nueve años las autoridades dispusieron que permaneciera en el Consejo Nacional Para la Niñez y Adolescencia (Conani) porque de acuerdo a la ley sólo son imputables los de 13 años en adelante.
Soranyi dijo que la familia del muchacho de 16 años se mudó del barrio y que las de los otros dos también dijeron que se iban.
Nosotros no hemos tenido problemas con ellos, pero ellos se mudaron porque a lo mejor no pueden con la vergüenza”, expresó.
Amparo contó que creía que otra de sus hijas se había llevado a Loreimy para su casa y que cuando le pidió que la volviera a llevar le comunicó que no la tenía. Entonces comenzaron a buscar a la niña por el barrio y casi dos horas después la abuela del joven de 16 años le mandó a decir que quería hablar con ella.
Cuando llegó encontró muchas personas reunidas pero nadie le decía lo que pasaba hasta que el propio adolescente le soltó la amarga noticia: “Dígale a mamá que yo maté a Malanoche”.
“De ahí yo perdí el sentido, me llevaron al médico y cuando vine ya ni ahí estaba el cuerpo”, narró la abuela.
Ahora Amparo dice que sólo resta esperar los resultados de la autopsia.
Solicitó a las autoridades que le pidan a la abuela del mayor de los implicados que entregue la tableta con la que engañó a Loreimy.
Soranyi alertó que la familia de ese joven planea que evada la justicia alegando problemas mentales, pero entiende que deben cantarle 30 años de cárcel.
1- Isamal de los Santos, madre de la menor violada y asesinada hace una semana.
2- Amparo y Soranyi de los Santos, abuela y tía.



