Muchos meses de sacrificios arrojaron como justa recompensa una medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Veracruz 2014, para el dominicano Ruddy Mateo, peleador de los 68 kilogramos de taekwondo.
El proceso -según su confesión- comenzó con una preparación a fondo meses atrás, siempre pensando en hacer escuchar el Himno Nacional dominicano en los Juegos de Veracruz, México.
Ya en los Juegos, Mateo borró todo aquello que pudiera distraerlo de su objetivo, y se enfocó en vencer cada obstáculo, sin siquiera pensar en el final.
“Nunca pensé en el último combate, traté de ir paso a paso, pelea por pelea”, comentó el atleta al responder preguntas de los reporteros de El Nacional, vía telefónica.
“Fue un proceso duro, pero al final el sacrificio valió la pena”, agregó.
El dominicano pasó sobre Víctor Zepeda (16-4), de Honduras, en su primera confrontación. Luego dio cuentas de Luis Colón, de Puerto Rico y Tosh Van Dijk, de Surinam.
Su más dura tarea fue enfrentar al mexicano Isaac Torres en la pelea por la presea dorada, soportando estoicamente el ensordecedor ruido de la concurrencia casi totalmente localista.
El combate fue feroz e intenso, incluso el dominicano fue objeto de varias amonestaciones que le hicieron la tarea de vencer a su rival más difícil.
Pero al final Mateo pudo imponer su clase y superar a Torres por 10-8.
“Sentí una emoción muy fuerte, no puedo describirla”, dijo con voz afectada por la alegría.
“Siempre tuve confianza en que ganaría el oro”, agregó Mateo.
Dedicó la medalla de oro a su madre María Dolores Batista de Mateo.
Padre de dos hijos: Gerald Enmanuel y Victoria Aseli, Ruddy resaltó la labor de su entrenador José Mora y el director técnico, Miguel Camacho.
Tuvo palabras de agradecimiento para los miembros de la delegación dominicana que le animó mientras combatía.
Se mostró alegre por el tercer lugar por equipo que logró el taekwondo dominicano en los Juegos de Veracruz.

