No deja de asombrar la decisión que anunció el ministro de Educación, Ciencia y Tecnología (Mescyt), Rafael Santos, de gestionar el retiro del Congreso del proyecto de ley que fusiona esa cartera con Educación para consensuarlo entre los distintos sectores.
La oposición a la fusión de entidades como Educa y distintas universidades indican que la decisión, que el Ejecutivo basó en la racionalización de los recursos, no fue concertada ni siquiera con la comunidad académica.
Pero se supone que tampoco fue improvisada, toda vez que la integración no suprime las funciones de la Mescyt. Solo se reduce su categoría como ministerio.
La decisión de retirar el proyecto para ajustarlo o consensuarlo abre un abanico de interrogantes.
Otra fusión que está en el limbo es la de los ministerios Administrativo y Administración Pública.
Se supone que para retirar el proyecto e iniciar un proceso de discusión el ministro Santos cuenta con la anuencia del presidente Luis Abinader.
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Pero con los intereses encontrados que dificultan los consensos la iniciativa de Santos puede interpretarse como un abandono de la idea de fusionar los ministerios.

