POR: HéCTOR MINAYA
h.minaya@elnacional.com.do
Dado a este elemento circunstancial, y el hecho de que Leonel Fernández acumula 12 años de ejercicio presidencial, y el único vivo del círculo de los caudillos, si nos atenemos al fenómeno de la constante histórica, está en la puerta de continuar ampliando su hazaña.
En la historia republicana es el único en lograr tres victorias, sin lugar a dudas, en una época que por las dificultades económicas y financieras a nivel mundial la suerte siempre acompaña a los candidatos que se constituyen en una promesa o a los que están mejor situados en la oposición.
Fernández tiene la ventaja de que es el único caudillo del siglo XXI. Ocupó su primer periodo en el cuatrienio 1996-2000, en que la reelección presidencial estaba prohibida. Con 43 años fue el presidente electo más joven en la historia dominicana.
Volvió al poder en el 2004 y por haberse restablecido la reelección durante el gobierno de Hipólito Mejía, conquistó su tercer mandato. Sus gobiernos se caracterizaron por una administración eficiente de la economía, grandes proyectos de infraestructura y sólidas relaciones internacionales. En este último aspecto es de los pocos expresidentes en el mundo que mantienen relaciones cordiales con un amplio grupo de líderes políticos.
Inteligente, locuaz y con gran dominio de las sutilezas de la política, Fernández es el más aventajado discípulo de los grandes maestros de las últimas décadas, los expresidentes Juan Bosch y Joaquín Balaguer. Se le reconoce como un político frío, calculador y con un verbo convincente y tiene un mejor posicionamiento electoral que Balaguer en su mejor tiempo, con gran parte de las fuerzas conservadoras y liberales a su favor y con su partido, del cual es su presidente, y está en el poder.
Ha demostrado habilidad en el manejo de las alianzas electorales y algunos de estos partidos han expresado su respaldo para las elecciones de 2016, como recientemente lo hizo el Bloque Institucional Socialdemócrata (BIS), que dirige José Francisco Peña Guaba, hijo del extinto líder del PRD, José Francisco Peña Gómez.
Criticado acerbamente por la oposición y calladamente por grupos dentro de su partido, por el elevado déficit fiscal y por presuntos actos de corrupción en su más reciente gestión, sin embargo, esta avalancha parece que no ha hecho mella en su prestigio como político.
Fernández empezó a brillar como candidato vicepresidencial de Bosch en las elecciones de 1994 y dos años después fue electo candidato presidencial del PLD recibiendo el respaldo en una segunda vuelta de Balaguer a través del denominado Frente Patriótico y se impuso al favorito de entonces, el doctor Peña Gómez, quien había ganado en la primera vuelta, pero que no logró el 50 más un de los sufragios.
Cuando Bosch escogió como su compañero de boleta para las elecciones generales de ese año, lo calificó “como una mina de oro que Dios le ha enviado al Partido y al pueblo dominicano”.
Alcanza la categoría de caudillo, siendo el único en este siglo, si nos basamos en su definición de cabeza o guía único de una agrupación con características de masas. Otros ostentan la categoría de dirigentes. Con Santana, Báez, Lilís, Trujillo y Balaguer se dio el fenómeno. ¿Se cumpliría la constante histórica con Leonel en 2016? Es un rompecabezas, pero Leonel, con 12 años de ejercicios presidencial, 60 años de edad y la fascinación que ejerce sobre las multitudes puede hacer que ese caso excepcional se repita. Cabe señalar que esto concuerda con el sentido misterioso de determinados acontecimientos de valer historiógrafo del país.
ACLARACIÓN
Pedro Santana
Por un error involuntario se publicó la fotografía de Gregorio Luperón en lugar de Pedro Santana, en el primer trabajo en la edición de ayer. Pedimos excusas por tal yerro.
1. Pedro Santana
2.Los dos grandes caudillos de la política dominicana Joaquín Balaguer y Juan Bosch transfirieron la antorcha a Leonel Fernández en 1996.



