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Los casos más extremos que han dejado en evidencia la verdadera tarea policial así como la falta de integridad de la mayoría de sus enlistados han sido el de la arquitecta Leslie Rosado, asesinada por un policía fuera de servicio en un caso confuso, y anteriormente el de una pareja de pastores evangélicos perseguidos y acribillados por policías al regresar de un evento de su iglesia.
La sociedad dominicana no sólo ha repudiado estos hechos, sino que ha levantado la voz para exigir una reforma policial que garantice que hechos como estos no se repitan.
Si nos referimos a la pirámide de necesidades básicas de una persona del psicólogo A. Maslow , la seguridad física del ser humano es vital para subsister y evolucionar, y la coloca en la segunda línea de prioridad, sólo detrás de las necesidades más básicas como respiración, alimentación, descanso, sexo, etc.
Sabemos que la compensación que recibe un Policía no es ni cercana a un salario justo, pero eso no justifica el comportamiento inescrupuloso de muchos de ellos.
Una reforma integral es urgente, que garantice mejores condiciones y salarios para la policía, así como una revisión de las tareas asignadas a cada uno, que en muchos casos no aportan a la seguridad ciudadana sino a la comodidad y protección de algunos privilegiados.
Este es uno de los tantos retos del actual gobierno, pero debe estar en el tope de las prioridades. Devolver a la población la tranquilidad y seguridad de movimiento.
Por: Gloria Marranzini
gmejiamarra@yahoo.com

