TAMBORIL. Fueron sepultados ayer en el cementerio municipal de aquí, los restos de Angel Manuel Rojas Ferreiras (Chino) de 39 años, asesinado el pasado jueves por un adolescente de 14 años cuando se trasladaba en un autobús por la avenida Lafayette en el condado de Brooklyn, en Nueva York. El cadáver de Rojas Ferreiras, fue velado en su comunidad natal Ceiba de Madera, en Espaillat, donde el diácono Ramón Lizardo presidió una ceremonia religiosa en la iglesia Nuestra Señora de Fátima, donde destacó las bondades del joven asesinado.
María López, de 41 años, esposa de Angel dijo que regresará a Nueva York el próximo 4 de abril para continuar el caso en la corte contra el adolescente Kahton Anderson, de 14 años, acusado de disparar en contra de su marido.
“Cada vez que el niño sea presentado en la corte nosotros estaremos presentes para encargarnos de que todo siga adelante. Chino era el mejor hombre del mundo y no tengo palabras para expresar quien era él” declaró López. De su lado, Alberto Rojas dijo ayer que el deseo de su hijo fue mejorar las condiciones de la vivienda de su madre Fidencia Ferreiras y estará pendiente de lo que necesite su familia.
Ángel Rojas dejó en la orfandad a dos niños: Abril y Saury de 8 y 12 años respectivamente quienes ayer en todo momento recordaban a su padre como un hombre bueno.
En las investigaciones preliminares la Policía determinó que el adolescente había disparado a otra persona dentro del bus.

