Nada como el mar, el serenísimo rumor del agua cuando el oleaje se detiene en las rocas y solo avanza hacia la playa el blanco susurro de la espuma. Nada como los peces saltando, ajenos al depredador asalto de los hambrientos, y los pájaros, beneficiarios directos de la preservación del medio ambiente en ese idílico rincón del país que se llama Punta Cana.
Me busco y me reencuentro otra vez en la poesía, esta vez en Rudyard Kipling, poeta inglés nacido en Bombay en 1865 y fallecido en Londres en 1936. Laureado en 1895, recibió el Premio Nobel de Literatura a los 42 años y escribió este poema que mi madre me regaló como filosofía, cuando cumplí los 18 años:
Si puedes mantenerte serena
Cuando todo alrededor tuyo
Está perdiendo serenidad
Si puedes confiar en ti misma
Cuando todos dudan de ti
Y puedes crear un espacio para sus dudas
Si puedes esperar y no cansarte de la espera
O de que mientan sobre ti
Sin condenar las mentiras
O de que te odien, sin dejarte llenar de odio
Y no hablar como una santa
O hablar como una sabia
Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu amo
Y puedes pensar
Y no convertir el pensamiento en tu única meta
Si puedes enfrentar el triunfo y el desastre
Y tratar a esos dos impostores de igual modo
Si puedes soportar que la verdad que has hablado
Ha sido tergiversada como barajas truncas
Para atrapar a los tontos
U observas que las causas a las que has dedicado tu vida
Están rotas y hay que reconstruirlas con herramientas gastadas
Si puedes hacer una pila con todo lo que has ganado
Y arrojarla como una moneda que se tira al aire
Y perder y comenzar de nuevo todos tus comienzos
Y nunca esperar una palabra sobre tus perdidas
y mantenerte en pie cuando no quede nada en ti
Excepto la voluntad con que les dices
¡Manténganse en pie
Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud
O caminar con reyes sin perder tu apego a lo común
Si ni los enemigos ni los amigos que te quieren pueden herirte
Si todos los hombres cuentan contigo, pero no en demasía
Si puedes llenar el minuto irremediable con sesenta segundos de distancia
Y correr, y correr, y correr
Tuya es la tierra y todo lo que en ella está
Y lo que es mejor aún
Serás una mujer, mi hija.
Nota: traducción libre.

