Es elevado el número de columnistas y comentaristas de medios electrónicos, vinculados al partido gobernante, que resaltan la escogencia de Margarita Cedeño como candidata vicepresidencial del PLD, llegando al extremo de considerar que el triunfo del oficialismo está sellado en la contienda electoral del año que viene.
No he percibido, empero, ningún entusiasmo en la población respecto a esa selección, ni creo que variaría en lo absoluto la desfavorable situación en que se encuentra el PLD en término electoral.
Naturalmente, en un ejercicio desapasionado, hay que admitir que la esposa del jefe de Estado cohesiona al partido gobernante, cuyos miembros exhiben mayor ánimo a raíz de resultados manipulados, sobre preferencia electoral, que divulgaron varias firmas encuestadoras, en el marco de una estrategia de ofertar la percepción de un empate técnico con Hipólito y Luis.
Margarita lleva cierta cohesión al peledeísmo, pero al mismo tiempo un discurso diferente al de Danilo, en el sentido de corregir lo que está mal y hacer lo que nunca se hizo. En el mismo acto de proclamación la señora Cedeño resaltó el progreso, la modernidad e institucionalidad del gobierno de alguien que dice adorar: el presidente Fernández.
Se colige que Medina, que busca desesperadamente la logística del Estado, tendría que asumir como suya la podredumbre que representa este gobierno. A Danilo le doblaron el pulso y concedería todas las obras del Estado a Diandino Peña y a Félix Bautista, en el hipotético caso de ganar los comicios. El candidato ha cedido, pero en el fondo tiene dolor.
Y aunque las contradicciones no se publican, todo apunta a su incremento. Además, con la crisis económica y social, el deterioro de los servicios públicos y la creciente inseguridad ciudadana no veo forma de que el PLD pueda retener el poder.
En los próximos días saldrían a luz pública encuestas de firmas que gozan de crédito y prestigio bien ganado. Independientemente de lo que revelen los resultados, lo que observo en la población es que habrá un voto de castigo al gobierno. Muchos votarán por Hipólito y Luis, otros tantos sufragarán contra el gobierno. ¡Escríbanlo!
