Queda demostrado que los compromisos entre animales políticos, se infringen y contravienen con el mayor descaro, frente a colegas, amistades, familiares y el pueblo entero, sin ambigüedades ni sutilezas, a lo bestia peluda. (Pedimos disculpas a Padela y al resto de las asociaciones protectoras de animales por las comparaciones que incluyen también a mascotas).
Una buena parte de los los/as asambleistas en revisión, entienden que no deben guardar las obligaciones contraídas, ni por sus jefaturas políticas, y mucho menos con sus representados. Para este grupo, el acuerdo entre Fernández y Maldonado de congelar en 178 el número de diputados/as y elegir entre ellos/as, 20 legisladores/as nacionales y 7 en representación de la comunidad dominicana en el exterior, no es relevante, como tampoco lo es la crisis del pueblo. Ya habrá tiempo de desmentirse en las monsergas en la próxima campaña!
Como país, tenemos un gasto tremebundo en salarios y ventajas, para la representación en la Cámara Baja, donde cada uno/a de los/as 178 diputados/as recibe un salario mensual básico y limpio de 200 mil pesos, lo que suma RD$ 35,600,000.00 al mes y RD$ 462,800,000 por año. (No se tasan incentivos, viáticos, transporte y demás, por temor a ofrecer una visión surrealista de impacto escandaloso, pero a partir la de nueva normativa aprobada, hay un aumento fijo de RD$ 2,400,000 por mes y RD$ 31,200,000 por año).
Hay gente por ahí examinando la posibilidad de una nueva división política que nos devuelva a la sabia -y sobre todo democrática- partición del territorio en los cinco cacigazgos que encontró y destruyó la primera avanzada colonialista que vino del Norte hace 517 años.
Volverían a ser los 5: Marién, Maguá, Maguana, Higüey y Jaragua, cuyas subdivisiones podrían describirse como los antiguos nitaínos, demarcaciones de categoría menor, donde las delegaciones se reduzcan en número y costo a su mínima expresión, después de todo, el aporte actual del mayor porcentaje de estas representaciones, no es significativo. (Que se le pague a quien trabaje de verdad).
Las ventajas del cambio, traducidas en pesos, pagarían la energía eléctrica, por ejemplo y otras miles de pequeñeces de las que carecemos por falta de creatividad política al pensar en el pueblo, entre otras cosas.
Del pleno actual de congresistas, la representación de los/as caciques, sólo sería para quienes tengan como mínimo: capacidad de asistir al Congreso, en tiempo y horario, sus declaraciones juradas, buena conciencia y que no se dobleguen por favores y poder. ¡Pena para más del tercio que tanto golosea los 6 próximos años!

