Al menos 4.823 personas murieron por la violencia durante el pasado mes de junio en Siria, una cifra inferior a la de mayo, cuando hubo 4.927 fallecidos, según datos publicados hoy por el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
De esas víctimas mortales, al menos 1.208 eran civiles, entre los que hay 266 menores y 164 mujeres. La mayor parte de los civiles, 680, perdieron la vida por bombardeos de aviones del ejército sirio y de la fuerza aérea rusa contra distintas provincias.
El resto perecieron por el impacto de cohetes lanzados por el régimen y facciones rebeldes e islámicas; asesinados por el grupo terrorista Estado Islámico (EI) o el Frente al Nusra -filial siria de Al Qaeda-; por torturas en prisiones gubernamentales; en atentados; por fuego de la guardia fronteriza turca o por la falta de comida, entre otros.
Asimismo, al menos 1.151 combatientes sirios de organizaciones insurgentes y de las Fuerzas de Siria Democrática (FSD), una coalición kurdo árabe, murieron el mes pasado; así como dos desertores del régimen.
A ellos se suman 986 milicianos extranjeros del EI, el Frente a Nusra y de grupos radicales, como el Ejército de los Emigrantes y los Seguidores o el Ejército Islámico de Turkmenistán.

