Opinión

SWIFT latino

SWIFT latino

Nos llega la sorprendente noticia de que diferentes países o grupos de países latinoamericanos avanzan en procura de crear alternativas al SWIFT, intento repetido en varias ocasiones sin que haya tenido éxito debido a la significativa dependencia regional con Estados Unidos.

Carl Reuterskiöld fundó en 1973 la Sociedad para las comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales, en inglésSocietyforWorldwideInterbankFinancialTelecommunication (SWIFT). Se fundó Bruselas, Bélgica en 1973, con el respaldo de 239 bancos en 15 países. Hoy opera en 206 países bajo la legislación belga y la supervisión de los respectivos bancos centrales.

Ayuda a establecer un estándar en común para las transacciones financieras así como un sistema de procesamiento de datos compartidos y una red de telecomunicaciones a nivel mundial. El primer mensaje SWIFT se envió en 1977, hace exactamente 40 años. Ya en el 2000, procesaba 6,000,000,000 de dólares al día.

SWIFT es el principal sistema de transferencias bancarias internacionales, pero no es el único. También operan con funciones similares el IBAN en Europa, el SPFs en Rusia y el CIPS en China. Surge recientemente una iniciativa lanzada desde el bloque BRICS (Brasil, India y China).

La supuesta injerencia Norteamérica es uno de los argumentos presentados para crear una nueva red de conexión bancaria. El primer país que sufrió un bloqueo financiero a partir del retiro forzoso de sus bancos del sistema SWIFT fue Irán, en el año 2012. Actualmente, las entidades financieras de Corea del Norte han sido igualmente suspendidas del SWIFT. Hay sospechas sobre la posibilidad de que la SWIFT bloquee las operaciones bancarias procedentes de Venezuela, pero nada puede afirmarse al respecto.

El poder de contar con un cifrado y codificación regional es promovido como un paso dentro del proceso de integración económica. Los sistemas alternativos parten de ideas locales, tomando en cuenta el volumen de las operaciones, como la de la Unión Europea, o nacionales, como el sistema ruso o el chino, pero con la perspectiva -al igual que en estos últimos casos- de que pueda ampliarse a más países, como se ha planteado en los BRICS.

El Nacional

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