LeBron, Wade y Bosh, un trío infernal
Miami Heat tiene gran chance de ganar el título de la NBA si las tres superestrellas se mantienen saludables y unidos
La salud y la unidad serán factores determinantes para que los Miami Heat puedan conseguir el título de la NBA de la temporada del 2011.
La gerencia de los Heat consiguieron un trío infernal: LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh.
Unidos son difíciles de vencer.
Para los que gustan del baloncesto, ver a esas súper estrellas de la NBA, es como cenar con un puerquito con moro adentro en Navidad.
Los Lakers jugaron el pasado sábado 25 y cayeron 96-80 en su casa.
Allí recibieron el respaldo de miles de fanáticos, incluyendo a grandes estrellas del canto, del cine, la televisión y de la vida pública a nivel mundial, pero fueron aplastados por un Miami que nunca le dio tregua y demostró que tiene una poderosa escuadra con la capacidad y las herramientas para vencer al mejor del negocio.
Defensa
La defensa de los Heat evitó que Kobe Bryant, considerado el mejor de la NBA, pudiera jugar a sus anchas y desarrollar sus habilidades.
Los jugadores de Los Angeles parecían muchachitos en el tabloncillo y fueron criticados duramente por la prensa local.
Magic Johnson
Uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, Magic Johnson, catalogó al final del partido la derrota de los Lakers como algo vergonzoso.
Y añadió que los jugadores de Los Angeles tienen que revisar su actuación frente a los Heat, pues ellos tienen que pensar en la enorme cantidad de aficionados que los siguen.
Trío infernal
LeBron, Wade y Bosh, entraron al tabloncillo a jugar duro y no tener compasión con sus rivales.
Sabían que millones de seres humanos estaban siguiendo el partido de Navidad y que estaba en juego el orgullo y la real calidad de los Heat.
Los tres unidos a otros jugadores que también hicieron un gran trabajo, han puesto a pensar seriamente la forma que tendrán que parar a esos tres verdugos que unidos son un dolor de cabeza en medio del desierto.
Hay que seguir de cerca a los Miami Heat. ¡Qué equipazo!
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.

