Los nuevos miembros del Comité Ejecutivo del Comité Olímpico Dominicano se reunieron ayer por primera vez para tocar los temas protocolares y las funciones que deberán tener en ese organismo durante los próximos cuatro años.
El encuentro fue realizado en la sede del COD e inició a las 11:24 minutos de la mañana.
La reunión fue encabezada por el licenciado Luisín Mejía, presidente del Comité Olímpico Dominicano.
En la reunión se encontraban los recién electos dirigentes olímpicos, menos el profesor Nelson Ramírez, quien pidió excusas por encontrarse en San Diego, California.
Lugares
En el encuentro se estableció el asiento que ocupará cada uno de los miembros del Comité Ejecutivo del COD.
Nadie podrá estar situado en un lugar que no le corresponda, de acuerdo al protocolo establecido ayer en una cordial reunión que duró un poco más de dos horas y donde se brindó con champagne.
Presentación
Los directivos del COD se fueron parando uno a uno para presentarse y saludar a sus compañeros.
En ese momento hubo un instante de relajación por chistes de algunos de los presentes que se sonrieron cuando hicieron uso de la palabra.
Aunque el acto fue formal y muy emotivo, tuvo un momento también para que los olímpicos se miraran uno a otro como expresando: “Estamos aquí”.
Compromisos
Los directivos del COD tocaron el tema de sus nuevas funciones y fuera de la agenda hablaron del gran compromiso que tienen para enfrentar los graves problemas del deporte nacional en sus diferentes esferas.
El profesor Nelly Manuel Doñé indicó a los directivos olímpicos que al agotar el primer turno en cada reunión deben saludar: “Señor presidente Luisín Mejía. “Señores delegados…”, para indicar que se establecía un orden parlamentario, de disciplina y respeto.
El dolor por Edgar
Asistimos ayer al entierro de Edgar Ledesma, un empleado meritorio del departamento de Deportes que tengo el honor de dirigir.
Fue una manifestación de dolor, pues murió un ser querido, honesto, apreciado y de gran condición humana.
Edgar nunca alzó la voz para ofender ni siquiera para solicitar algo que merecía.
¡Qué buen hombre hemos perdido!
Estoy seguro que Edgar va al cielo y que Dios lo acogerá en un rinconcito sagrado, ¡Paz a sus restos!
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos

