El huracán Sandy que trajo inundaciones y copiosas lluvias ha obligado a la Liga Dominicana de Beísbol a reasignar varios partidos que provacará a los managers a poner de manifiesto sus estrategias.
Los conjuntos: Escogido, Licey, Aguilas, Gigantes, Toros y Estrellas tendrán que viajar por varias semanas y sin descanso.
Esa situación provocará dolores de cabeza a los dirigentes que no tienen los suficientes lanzadores para enfrentar ese reto.
Los pilotos también tendrán que tener mucho cuidado con la utilización diaria de sus jugadores para evitar lesiones.
El cansancio no se hará esperar cuando las diferentes novenas tengan que ceñirne a un nuevo calendario de juegos.
Todavía la Liga oficialmente no ha informado
a los medios de comunicación las reasignaciones de los encuentros, pero no hay dudas de que eso será un trastorno para todos los que intervienen en la pelota del patio.
Serie del Caribe
La Liga de Béisbol tiene el inconveniente de que no se puede ajustar a su esquema, pues está de frente la Serie del Caribe el 2 de febrero, un compromiso que no se puede evadir, pues la fecha inaugural está pre establecida con anticipación.
La situación no es cómoda y requiere planificación astuta por parte de los gerentes y directivos de los equipos, en conjunto con los directivos de la Liga de Béisbol.
Entradas extras
Los managers tendrán los dedos cruzados para que los partidos no se prolonguen a entradas extras y se extiendan hasta la madrugada.
Podría ocurrir que un conjunto de la capital juegue en Santiago y al otro día tenga que trasladarse a La Romana.
Lo mismo pasaría con las Aguilas, los Gigantes, Estrellas y Toros, algunos de los cuales juegan en sedes distantes.
La sagacidad será algo vital para lograr triunfos con la difícil situación que se ha presentado inesperadamente.
Fanáticos
Hasta los fanáticos sufrirán los inconvenientes de la tormenta Sandy, pues no tendrán el dinero suficiente para ir al play todos los días.
Hasta yo tengo dolor de cabeza porque el compromiso será doble.
Cortos del sábado
Detroit tiene que ponerse las pilas o se quedará en el camino. Así como suena.
San Francisco no come cuentos y quiere darle dos tablazos más a Detroit. ¿Será posible?
Hasta mañana, si Dios quiere, dominicanos.

