¿Qué Pasa?

Teatro y escritura: artes sanadoras

Teatro y escritura: artes sanadoras

 

Para el escritos y actor Tomás Rubio, el teatro es un arte sanador porque va más allá de recibir una terapia sino que la persona forma parte activa de su sanación.

Rubio, quien dirige junto a Ingrid Luciano el Teatro Divergente y de la Escuelota Divergente, desarrolla también una labor de aplicación terapéutica del teatro y los cuentos para niños y niñas con discapacidades. De cómo es la aplicación del teatro a los niños con discapacidad, Rubio explica en primer lugar que una persona con discapacidad no es un enfermo y que el objetivo de hacer teatro con niños y niñas con discapacidades no es de entrada enseñarles teatro. “Más que de teatro hablaríamos de aplicación de la pedagogía teatral. Lo cual no quita, en absoluto, que si ellos descubren esa vocación, no vayamos a apoyarla”, dijo.

“Esto nos ayuda porque entonces entramos en otros matices más importantes como son la comunicación no verbal del cuerpo, del gesto en el rostro, de la mirada, del silencio. Y si nos nos obsesionamos con la palabra, valoramos la gran capacidad de comunicación que tienen los niños y niñas con autismo, parálisis cerebral infantil, síndrome de down y otras discapacidades”, completó. El también dramaturgo detalla que el objetivo es hacer el teatro que ellos deseen hacer. “Puede que no nos parezca espectacular, pero cuando una niña que apenas mueve una manita se esfuerza por alzar con ella un títere en forma de sol, podemos asegurarles que amanece”.

La escritura como sanación

Para ejemplificar la escritura, como método de sanación, el teatrista recuerda al poeta francés Mallamé cuando una mujer, que trabajaba como costurera, le escribió para agradecerle, un poema que le alejó del suicidio.

“Pero algo más cercano, fue en un taller de escritura creativa realizado aquí, una joven se quejaba de un dolor de espalda y se le recomendó fuera al doctor. Sí, respondió, pero antes de ir quisiera leer un poema que he escrito, y lo recitó. Algo que le pedimos durante la lectura fue que lo leyera con todo el cuerpo, que todo su cuerpo sintiera ese poema que tanto significaba para ella. Después seguimos la clase y al irse nos comentó que se sentía mucho mejor”.

Uniendo estas ideas a los niños con discapacidad, reitera que el cuento es muy utilizado también y principalmente es revelador cuando se hace con niños y niñas con parálisis cerebral infantil que está sujetos permanentemente a una silla. “Podríamos decir que están atados a la tierra y los cuentos les permiten volar, soltar su imaginación. Y algo esencial, es que el cuento no lo contamos nosotros sino que lo creamos con los niños, pues si algo es importante es que esos niños y niñas cuenten su historia”. Tomás Rubio ha trabajado como redactor y editor en diferentes medios de comunicación escritos tanto en España como en República Dominicana.

El Nacional

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