Opinión

Termina el 2010

Termina el 2010

Entre vaivenes de multicolores, en pocas horas se marcha, con ribetes de infinitud, el 2010, ofreciéndole nuestra despedida entre pocas alegrías, lágrimas, ensueños, anhelos insatisfechos y truncos.

Termina el año, cual aurora marchitada y también bendecida por la misericordia de Jesús, junto a su dictados y proclamas divinas. Y cuando resuene el último y triste silbido de hoy 31 de diciembre, llega lleno de esperanza el 2011, abriéndose un abstracto paréntesis con  interrogantes para la República Dominicana y los cinco continentes. 

El Año Nuevo, penoso es decirlo, encuentra a los dominicanos y dominicanas divididos, dispersos en luchas antagónicas, distorsionadas las esencias de los principios, con la dominicanidad y soberanía en peligro, ante la invasión de más de un millón nuestros cercanos vecinos, con cierta sordera estatal, los llamados nacionalistas en vía de extinción, y la indiferencia imperdonable de organismos internacionales a quienes compete, y algunos gobiernos que ofrecieron pero incumplen, con la excepción, hay que decirlo, de acciones positivas del presidente  Leonel Fernández y la gran mayoría del pueblo dominicano. Quienes abrigamos fe, jamás estamos solos. Decía Victor Hugo: “Una fe: he aquí lo más necesario para el  hombre”.

Muchos de nuestros conciudadanos tienen que reencontrarse consigo mismos y con los demás, hacernos una revisión de conducta y actitudes,  poner en ejecución los valores y principios morales inmutables. Esos están ahí; la ética, el perdonar, juntos reiniciar con autenticidad, volver a postular día a día el patriotismo,  echar atrás el odio… alejarse de la corruptela y el ansia  de riquezas, pues, al morir, todo se queda.

Llega un nuevo año enigmático, implorando al Todopoderoso sea de paz, amor, prosperidad; pues el que termina deja millones de seres humanos envueltos en la indigencia, enfermedad, luto y dolor; especialmente a quienes los actos delicuenciales les han arrebatado seres  amados.

Hospitales sin medicinas, donde nuestros pobres tienen que pagar cuotas y operaciones; escuelas carentes de aulas, nuestros miembros de la Policía Nacional y Fuerzas Armadas y empleados públicos percibiendo sueldos miserables.

Orgías de impuestos y aumento de energía eléctrica sin consultar al pueblo,  mientras el gobierno español duró un año explicando  a sus ciudadanos el aumento de un centavo a la energía eléctrica.

Cárceles con  enfermos y muchos inocentes, enfermos envueltos en la sábana  en un hospital… niños y ancianos desvalidos y un carruaje de agonía.  Franklin D. Roosevel dijo: “El único límite a nuestras relaciones del mañana, son nuestras deudas de hoy, avancemos hacia el futuro con fe positiva y victoriosa”. ¡A todos nuestros conciudadanos, y juntos a la oración divina decimos: Padre nuestro que estás en el Cielo/ Santificado sea tu nombre/ Perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a quienes nos ofenden/ No nos dejes caer en tentación, líbranos del mal, Amén!

Adiós año 2010, aún te quiero, bienvenido, y salutaciones efusivas a todo el pueblo dominicano, al 2011 y más allá.

Felicidad, concordia… Adiós 2010.

El Nacional

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