Roberto Ángel Salcedo vuelve a plantear, con el estreno de Todo Incluido., su infalible y exitosa fórmula cinematográfica en la que apela a los aderezos conocidos: humor popular y populachero, uso de figuras “ranqueadas” popularmente, trama sencilla y directa, una promoción realizada con tiempo suficiente y un afinado y profesional criterio mercadológico.
Roberto Ángel Salcedo con Todo Incluido re-edita su quehacer, aun cuando siga dejando deudas pendientes con el arte del cine, que ya demanda superación en aspectos como el guión y las actuaciones (que están en tiempo ya de alejarse de los patrones televisivos, los chistes parlamentarios, desechando la inmensa posibilidad que ofrece el gag visual y el humor más intelectivo y menos obvio), pero con la ventaja, desde el punto de vista industrial, de ser tremendamente redituable económicamente. Pero no todo es productividad.
Todo Incluido comporta elementos altamente positivos:
Un mejoramiento de la técnica del cine, particularmente de la fotografía, el movimiento de cámaras desde contrapicados (desde las alturas), sobre todo en las escenas iniciales; buen manejo del sonido; una edición correcta sin llegar a ser impecable por un corte “macheteado” que poca gente percibirá en pantalla.
Otros elementos altamente positivos de la incidencia de Salcedo en la industria se refieren a que es como patrón, bastante justo ( es uno de los tres productores paga los mejores salarios en el cine local); ha logrado acercar a la industria a importantes grupos empresariales que invierten con confianza en la actividad cinematográfica.
El concepto es simple y será efectivo: Todo Incluido es una comedia para toda la familia que se desarrolla mayormente en un hotel de Punta Cana y cuenta la historia de un grupo de vendedores de seguros “La Primera”, esta empresa realiza una convención de ventas en un resort y llegando al hotel comienza a ocurrir una serie de situaciones en la vida de los participantes.
La gente, sobre todo de origen popular y clase media no exigente, la disfrutará a fondo y con seguridad se sumará a los éxitos que Roberto Ángel, a quien se debe reconocer su infatigable labor (sin dudas necesitada de mejoras en el concepto y las actuaciones), como productor cinematográfico.
Robertico es un blanco preferido para el ataque. Mucha gente lo tiene como su “Sam bag” (bolsa para hacer boxing), pero no es justo. Hay que reconocerle sus aciertos al tiempo que se le enrostren sus fallos.
Imagen de la mujer
Las mujeres no son hoy lo que plantea el concepto Robertico. No son esos seres desesperados por la soledad y en lucha con otras mujeres por el amor de un príncipe azul, verde o del color que sea.
El guionista debe evitar esa imagen de la mujer como ser dependiente, histérico y lastimero. Ese es un fallo que ha persistido en la producción de cine de Roberto Ángel.
Un apunte
Los fallos
1.- Guión. Hay que lograr mejor concepto.
2.- Actuaciones. Hace falta insistir en una dirección de actores. Las interpretaciones debieron ser mejor trabajadas. Las encontramos superficiales y “a lo que coja mi bon”.

