Los comerciantes de la Zona Colonial están desesperados debido a la lentitud de los trabajos de restauración del lugar, lo que ha provocado una drástica reducción de turistas y el desplome del comercio. Decenas de propietarios de restaurantes, tiendas de regalos, impresoras, hoteles, bares, colmados, agencias de viajes y otros establecimiento están a punto de cerrar sus puertas por la ausencia de clientes. “Estamos viviendo una situación de calamidad”, afirmaron Jorge Caridad, propietario del Museo del Ámbar y Ramón Ramos.
Siete meses atrás el Ministerio de Turismo inició el proyecto de restauración y embellecimiento de la Ciudad Colonial, con un financiamiento de 32 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Los trabajos mantiene abiertas por la mitad e intransitables las céntricas calles Arzobispo Meriño, Isabel La Católica y Padre Billini, en las cuales se concentra la mayor actividad comercial de la zona. Escombros, máquinas excavadoras, tubos y hombres trabajando se observa en tres de las vías más transitadas de la turística Zona Colonial, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Como consecuencia, el tránsito de vehículos y peatones en las calles aledañas es un caos.
Aunque sólo tres calles han sido intervenidas, la situación afecta a todo el comercio de la zona, incluyendo la calle El Conde. Los comerciantes se quejan de la lentitud de los trabajos y aseguran que fueron engañados por las autoridades de Turismo, y atribuyen el retraso de los trabajos a la premeditada intención de hacerlos desaparecer. “Nos prometieron que los comercios no cerrarían, porque los trabajos estarían concluidos en dos meses y llevan siete”, manifestaron Caridad y Ramos.
“Ya el Mueseo de Larimar tuvo que cerrar sus puertas”, precisaron. Indicaron que mientras el comercio está paralizado, los propietarios de los establecimientos siguen pagando la nómina de empleados, las facturas de energía eléctrica y teléfonos, las cuotas por el alquiler de los locales, impuestos al Estado, entre otros gastos.
Caridad y Ramos consideran que el proyecto debe contemplar un fondo de compensación que beneficie a los propietarios de los establecimientos y a sus empleados, afectados por la parálisis de actividades. “Pedimos al Gobierno que nos ayude a subsistir mientras dure esta situación”, significaron. “No somos indigentes, estamos reclamando nuestro derecho a seguir operando negocios que tienen más de 20 años”, dijeron.
UN APUNTE
Componentes del proyecto
El proyecto, que dirige desde el Ministerio de Turismo la arquitecta Maribel Villalona, incluye la mejora integral de las calles de la Zona Colonial, soterrar los cables de los servicios eléctrico y telefónico, nivelar el pavimento y corregir las anomalías en el drenaje pluvial, la iluminación y la vegetación. También, un Plan de Movilidad Sostenible, que establecerá un control vehicular, ciclo vías, estación de transporte multimodal, aparcamientos en superficie y señalización vial. Además, la restauración de las fachadas de los edificios.






