El papelazo en los Premios Oscar 2011, respecto de la película True Grit (Temple de Acero) la cargan los jurados de la Academia, a los cuales debía avergonzar su criterio conservador y de derechas, al negar el reconocimiento que merecía esta cinta de los Hermanos Ethan y Joel Coen, nuevamente castigados por el temor a reconocer que el cine verdadero no procede únicamente de los grandes estudios.
True Grit, vista anoche en sesión de prensa en Fine Arts y que comienza a proyectarse en los cines este jueves, tiene la altura de una producción para no ser olvidada. Este western tiene más de lo necesario para haberse llevado la estatuilla dorada en algunas de las diez nominaciones (solo dos por debajo de El Discurso del Rey).
Los Coén hacen gala en su fotografía, en las actuaciones, la edición, la dirección de arte, el guión adaptado, la música, el sonido ambiental y el mismo ritmo interior de personajes y situaciones.
Soberbia en su realización, el filme traía el pecado de ser un remake en el cual John Wayne, (uno de los íconos sagrados de la industria), era el protagonista. En términos del cine, Jeff Bridges, simplemente lo supera. Y eso no es fácil de endosar para los opinantes de la Academia.
Es cine del más alto nivel, cuidado en cada detalle, el vericismo sarcástico, visión alternativa, todo expresado en una película que hay que ver ahora. No se la pierda.

