Trump enredado entre discordias internacionales



Conforme pesquisas en relación a los inconvenientes plurales confrontados por anteriores gobernantes de Estados Unidos, el actual Donald Trump, aventaja a todos, abriendo frentes externos como internos, una coyuntura que mantiene en zozobra a la sociedad estadounidense, que podría decantarse por prescindir de su gobernante, y recuperar el sosiego nacional perdido.

Afganistán, Corea del Norte, Iraq, Siria, Autoridad Nacional Palestina, México, Venezuela, Nicaragua, Rusia y China, son insuperados frentes que si bien algunos el presidente Trump heredó, resulta imposible afirmar un notable intento por superar ninguno.

La sociedad norteamericana, no solo los demócratas dominantes de la Cámara Baja, no conciben como su presidente luce incapaz de superar siquiera una de las diferencias internacionales, la más grave, con China, con quien ha recrudecido diferencias por el litoral arancelario con gravámenes por US$200 mil millones, que el gigante asiático ha respondido con US$60 mil millones, perdiendo el presidente Trump la lógica de que Pekín dispone de US$1.2 billones de Bonos del Tesoro de USA, que podría usar como represalia, además de subvaluar el yen, sacando de competencia la manufactura USA, desvaneciendo el mercado de bonos más poderoso del planeta.

Estados Unidos, por primera vez, en la Era Trump, confronta a un rival económico tan poderoso, que analistas financieros no se ponen de acuerdo para emitir cual es la primera economía mundial, teorema insólito hasta hoy.

El pasado 30 de mayo, el Departamento de Comercio USA informó que la economía norteamericana reportó un crecimiento de un 3.1% en el primer trimestre 2019, una leve disminución anterior de 3.2%, reflejo palmario de la guerra de aranceles con China, que tiende a ralentizar la economía mundial, específicamente las de China y Estados Unidos.

Es la preocupación externada el pasado 24 de mayo por el FMI, advirtiendo que “la guerra comercial EE.UU.-China, podría poner en peligro la recuperación económica global prevista para este 2019, siendo los consumidores de ambos países los inequívocos perdedores por estas tensiones”.
Trama rusa y declaración impuestos

A la creciente ansiedad del sentir nacional estadounidense por el cúmulo de conflictos internacionales insuperados por el presidente Trump, se añaden peligrosos y posiblemente determinantes, tanto la llamada Trama rusa, como la negativa del presidente Trump a clarificar los impuestos que se le atribuyen no honrados al fisco, ambos, obstrucción de la justicia y grave delito de esconder tributación, elementos decisivos que podrían encausarle un impeachement, y concluir abruptamente la Era Trump.

Un hecho insólito en la sociedad norteamericana, el pasado 26 de mayo, la Casa Blanca acusó al FBI de corrupción contra el presidente Trump, en las pesquisas implementadas por la Policía Federal norteamericana concerniente a la trama rusa, en que supuestamente el presidente ruso Vladimir Putin favoreció a Trump y perjudicó a su rival Hillary Clinton, en las elecciones 2012.

El pasado 15 de mayo, el fiscal especial para investigar la trama rusa, Robert Mueller, exdirector del FBI en el gobierno del presidente George Walker Busch, declaró “acusar al presidente de un delito no fue una opción que pudiésemos considerar”. Si hubiésemos tenido confianza en que el presidente claramente no cometió un delito, lo hubiésemos dicho”.

El más peligroso elemento de supervivencia del mandato de Trump radica en la cuestión de negocio de impuesto, que involucra el emporio financiero del gobernante, que podría culminar en su Waterloo político.
El pasado 23 de mayo, el juez Edgardo Ramos, del Distrito de Nueva York, un tradicional bastión demócrata, expuso que tanto el banco alemán Deutsche y el estadounidense Capital One, entreguen información financiera del presidente Trump a la Cámara Baja, donde dominan los demócratas.

El magistrado del Distrito de Columbia, Amit Mehta, consideró que el presidente Trump no podía bloquear una citación judicial del Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara Baja a Mazars, firma que usa el presidente Trump para sus empresas.

El 24 de mayo, la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Palosi, acusó al presidente Trump de “asalto a la Constitución”, en referencia al encubrimiento de documentos del gobernante a su declaración de impuestos. Los elementos modales del impechment están entre las opciones, o el Congreso en defecto, pronunciarse para frustrar un intento reeleccionista, anunciado por Trump su lanzamiento de campaña para este 18 de junio.