El economista Julio Llibre, presidente de la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores), afirmó ayer que la actual estructura tributaria del país es una retranca para el desarrollo y si no se modifica, todos los sectores productivos, incluyendo el turismo, serán afectados.
Llibre indicó que en la actualidad la mayor parte de los ingresos del fisco dependen de los impuestos indirectos y en lo que se refiere a los directos, éstos afectan más a las empresas que a los ingresos personales.
Planteó que la modificación de la estructura tributaria debe hacerse para incrementar la presión sobre los beneficios personales y no los de las empresas.
En el caso del sector turismo, dijo que la aplicación de cobro del uno por ciento a los activos fijos es un freno.
Afirmó que esas distorsiones se mantienen pese a que en los últimos 20 años se han producido por lo menos seis modificaciones a la estructura fiscal nacional.
Precisó además que el incremento de la informalidad en la economía del país no sólo permite que la base tributaria no se amplíe, sino que es un caldo de cultivo para el lavado de activos, la corrupción, el narcotráfico y la evasión.
De igual modo, observó que mientras el sector informal de la economía que genera un 50 por ciento del producto interno bruto, debería aportar al fisco una monto similar de impuestos, sólo aporta un 24 por ciento de los ingresos fiscales, mientras el sector formal aporta un 76 por ciento de estos.
Llibre destacó que cualquier replanteamiento de la estructura tributaria debe partir desde una mejora de la calidad del gasto público, ya que para motivar un contribuyente a ser honrado y consecuente con su obligación tributaria lo primero que tiene que demostrar el gobierno es un buen uso de los aportes.
Se mostró en desacuerdo con la conclusiones de diversos estudios del gobierno que indican que la presión tributaria en el país apenas es de un 13 por ciento, indicando que existen estudios privados que dan cuenta de que la misma llega a un 20 por ciento.
El empresario destacó que cualquier replanteamiento de la estructura tributaria debe partir desde control del gasto porque para motivar un contribuyente a ser honrado y consecuente con su obligación tributaria lo primero que tiene que demostrar el gobierno es un buen uso de los aportes de los contribuyentes.
El presidente de Asonahores, al intervenir en el almuerzo semanal de los medios de comunicación del Grupo Corripio, dijo que el sector turismo dominicano cierra este año una década que ha significado su consolidación como el principal destino en el Caribe y Centroamérica, pasando de un turismo predominantemente de la denominación todo incluido a un producto más diversificado y con un amplio desarrollo del turismo inmobiliario.
Llibre participó en la actividad acompañado de Juan Bancalari, vicepresidente de la entidad y presidente de la Asociación Dominicana de Turismo Inmobiliario; Rafael Blanco Canto, ex presidente de Asonahores y Manuel Quiterio Cedeño, director de comunicaciones.
Precisó que la década que se inicia debe ser para ampliar la calidad del producto turístico dominicano, con el objetivo de lograr la meta de que al país vengan 10 millones de visitantes al año. Hoy día, la cantidad de visitantes supera los cuatro millones.
Blanco Canto, al intervenir se refirió a que no se justifica que en medio de una competencia tan feroz, el presupuesto para el sector turismo en vez de aumentar sea realmente disminuido.
Abogó por un aumento del presupuesto dedicado al turismo.
Dijo además que el problema de la competitividad no es tema que afecte sólo a los sectores productivos, sino a todo el país.
Citó que el costo de la electricidad es el doble en el país que en sus competidores más cercanos y que eso se refleja en la competitividad.
Bancalari, de su lado, dijo que el turismo inmobiliario le ha dado un nuevo impulso al sector.
Destacó que las obras de infraestructura, como carreteras y aeropuertos, por parte del Gobierno, han contribuido a que ese segmento se desarrolle.
Resaltó que el 70 por ciento de los propietarios en los proyectos inmobiliarios que se están desarrollando en los polos turísticos son dominicanos, lo que es positivo en la medida que se trata de personas que tenían esos recursos depositados en el exterior y han optado por invertirlos en el país.

