La sencillez, el sentido del compañerismo y la alegría que siempre llevó reflejada en su rostro el joven Miguel Angel Guzmán, quien falleció la semana pasada en un accidente de tránsito, motivaron a sus familiares y amigos a ofrecerle un homenaje póstumo la tarde de ayer.
Entre canciones de alabanzas y mensajes de amor, los presentes mantuvieron viva la imagen y la sonrisa del estudiante de Ingeniería y empleado de la Dirección del periódico El Nacional.
Desde temprano, el Coro de la Capilla San José de la iglesia de Invivienda, se colocaron en las carpas ubicadas en el edificio donde residía Miguel Angel y junto a sus familiares más cercanos para expresarle a Guzmán, una vez más, su entrañable y triste partida. La madre de Miguel Angel Guzmán, la señora Ramona Arias, entre lágrimas recordó lo especial que fue su hijo con ella, sus amigos y todo aquel que le conocía. En la pared del edificio donde vivía el joven fue dibujada una fotografía en la que Miguel Angel muestra su sonrisa. También sus amigos y familiares llevaron puestas camisetas con su foto y en la que se le ve junto al carro de su propiedad en el que perdió la vida. Indiscutiblemente, Miguel Angel, de 24 años de edad, dejó en su partida un hermoso recuerdo de todos, por eso ayer recibió una intensa muestra de lo que sembró mientras Dios le permitió vivir en este mundo terrenal.
El homenaje concluyó con una misa oficiada por el padre de la iglesia de Sabana Perdida, donde fue bautizado Miguel Angel.

