El sector más sano y progresista del PRD ha decidido pactar para cerrar el camino a los grupos más recalcitrantes y atrasados de ese partido, que desde la dirección de sus organismos han estado negando los principios y valores que le dieron origen.
Las corrientes más derechistas, con el acuerdo firmado por Hipólito Mejía Y Luis Abinader, no tienen posibilidad de ganar la convención del seis de marzo, lo cual salva al PRD de otra derrota electoral y beneficia al país.
El grupo que hoy controla una parte de la estructura del PRD se encuentra a la derecha de la derecha.
El acuerdo Unidad y Victoria, sella la victoria de los socialdemócratas que creen en la libertad y la justicia, y en una sociedad más equitativa y justa.
El pacto Unidad y Victoria no tiene un carácter económico, sino político. Luis no recibirá un peso por sumar sus fuerzas a las de Hipólito. Con este paso, Luis está demostrando amor por su partido y por su país. Las ofertas que le hicieron desde el ala derecha del PRD eran probablemente más atractivas económicamente. Pero el joven dirigente, que no es tonto, prefirió otro tipo de convenio. (El dinero no lo compra todo). Prefirió un pacto de más contenido ético. No se puso precio ni dejó que otros se lo pusieran. ¡No se vendió!
Esta coalición le presentará al país un Plan de Nación de donde surgirán las bases programáticas de lo que será el nuevo gobierno del PRD.
Se habla de un frente amplio, no sólo para enfrentar al gobierno de Leonel Fernández y su camarilla, sino para solucionar los problemas del país. Las corrientes de Hipólito y de Luis quieren un país mejor, pero para todos, no para un grupo de negociantes de la política.
El acuerdo de Hipólito y Luis hará que la sociedad vuelva a creer en el PRD como instrumento de cambio y transformación social. A la fuerza mayoritaria de Hipólito, que lo acercaba al 60%, Luis le suma, de entrada, por lo menos diez puntos. En síntesis, el pacto Unidad y Victoria sella el triunfo de Hipólito en la convención del seis de marzo, y en las elecciones del 2012.

