Opinión

Unidos en el amor

Unidos en el amor

En los últimos 8 años hemos ganado nuevas miserias, nuevas calamidades y nuevos desengaños. Los que están arriba se divierten en el banquete de las desigualdades económicas, mientras que los de abajo se mueren democráticamente de hambre. Esta democracia de minorías tiene que ser reemplazada por una de mayorías, aunque le sepa a rayos a esos que nos fuetean en nombre de un Dios que nada tiene que ver con sus abusos, de una Patria que se han cogido para ellos, y de una Libertad que disfrutan entre comilonas, placeres y siestas.

     Los peledeístas, que controlan el Ejecutivo desde el 2004, se agenciaron hace dos años suficientes curules para dominar también el Legislativo. Entonces designaron a sus títeres en la Cámara de Cuentas y en la JCE, para luego integrar a su exclusiva conveniencia el TSE, el TC y la SCJ. Y precisamente en esa terrífica apetencia de mando absoluto y sin freno que puja ahora por prolongarse, encontramos la causa de nuestra desgracia.

Carece de sentido seguir viviendo en la ilusión de un “Nueva York chiquito”, bordeado por un cinturón de pobreza que parte el alma. Tres plátanos cuestan 45 pesos y la carne es bocado de cardenales, motivo por el que no pocos niños y adultos llevan pegado el estómago al espinazo. Ese cuadro conmovedor no evita que el cinismo grite a toda hora por radio y televisión que “vamos pa’lante”. No permitas que domestiquen tus preferencias con sosas consignas; recuerda que las dictaduras se imponen cuando los pueblos pierden la noción de su fuerza. La libertad se gana con valor, jamás con miedo, y solo unidos en el amor y en la devoción por un futuro mejor, lograremos salir adelante. Hipólito Mejía, un dominicano humilde y un político honrado, es el camino.

El Nacional

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