Ginebra. EFE. La distribución de mosquiteros y las campañas para enseñar a usarlos son clave para reducir la propagación de la malaria, según un estudio sobre África publicado hoy por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja (FICR), con motivo de celebrase el Día mundial contra la Malaria, el próximo 25 de abril.
El informe, que recoge experiencias sobre esta enfermedad transmitida por los mosquitos en Burkina-Faso, Togo y Kenia, demuestra la diferencia significativa que trae la participación comunitaria para la protección de aquellos más expuestos al riesgo, los niños menores de cinco años y mujeres embarazadas, según Jason Peat, encargado del programa contra el paludismo de la FICR.
En Burkina-Faso, el año pasado la Cruz Roja y el Ministerio de Salud llevaron a cabo la primera distribución experimental de cobertura universal de mosquiteros en el distrito de Diébougou.
El 99,7 por ciento de los hogares recibió un mosquitero y en el 98 por ciento de aquellos visitados por un voluntario de la Cruz Roja, el uso aumentó un 70 por ciento, lo que demuestra la validez de combinar distribución e información, según el estudio.
En Togo, según los resultados de una encuesta nacional, el empleo de mosquiteros aumentó un 23 por ciento tras una sola visita de un voluntario basado en una comunidad.
Y en Kenia, el proyecto de gestión domiciliaria del paludismo se centró en facilitar un rápido acceso a los medicamentos para que los niños enfermos de paludismo se curasen, principalmente en comunidades apartadas.
En la zona del proyecto hubo un aumento del 21 por ciento en la provisión de medicamentos que salvan vidas a niños pequeños dentro de un plazo de 24 horas.
Aunque todavía tenemos que invertir mucho más en investigación para cuantificar el aporte de los programas basados en la comunidad a la lucha contra el paludismo, señaló Jason Peat.

