Santo Domingo.- El titular de la Secretaría de Asuntos Económicos del Partido de la Liberación Dominicana, Daniel Toribio, consideró envidiable el informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre el crecimiento de la economía en la República Dominicana en el año 2017.
En el documento se destaca el buen desempeño la economía en el país, así como los resultados presentados por el Banco Central de República Dominicana que señala un crecimiento en la misma de un 4.6% del Producto Interno Bruto (PIB), en el pasado año.
En un artículo del portal Vanguardia del Pueblo, Toribio explicó que de acuerdo al informe del Banco Central la inflación anual fue de un 4.2%, un poco por encima del centro de rango de meta aunque la inflación subyacente, que es más importante porque no está sujeta a variaciones favorables, fue de un 2.36% y un indicador que normalmente no se destaca, pero que es uno de los más valorados por los analistas del mercado internacional, el saldo de cuenta corriente que fue de -0.2, el más bajo en más de una década.
“Algunos economistas han reflejado su preocupación por este crecimiento del PIB, por debajo del 5%, que es el potencial de la economía dominicana, y muy por debajo del estimado para el 2017, llegando a decir que se iniciaba un proceso de caída del PIB”, destacó en su artículo “La Economía en el 2017 y el Informe del FMI”.
Manifestó que para América Latina y el Caribe y para la mayoría de los países del mundo, un 4.6% de crecimiento es envidiable y que según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la región, incluyendo el Caribe, creció en el 2017 en un 1.3%, es decir, el país creció 3.3% por encima del promedio y tuvo un crecimiento mayor que 30 de los países de la región.
Explicó que las estimaciones del FMI para este año son favorables un 5.5% y para los años siguientes será de un 5%, que es el potencial de la economía, explicando, además, que existen grandes retos, como hacer una reforma integral que le ponga más músculos y menos grasa al estado dominicano, enfrentando una cultura clientelista con raíces en el escenario político.
“Una reforma impositiva que disminuya el gasto tributario que focalice los incentivos, lo que obliga a enfrentar la cultura de que todo el mundo quiere que no le quiten sus incentivos, o que no le cobren o fiscalicen los que deben pagar, y debemos incrementar el gasto social para mejora la calidad de vida de los más vulnerables. Todo esto va a requerir un compromiso multipartidario y multisectorial”, finalizó.

