Vargas Llosa y la guerra contra López Obrador



La ancianidad sabemos que acelera la decrepitud, en el devenido escritor español Mario Vargas Llosa, lo ha hecho su anti-izquierdismo, que es un anti-humanismo disfrazado. De ahí que se sienta más cerca de un rey mata elefante, que de un indígena o un cholo. Lo deslumbra más la mansión de la realeza que la vivienda de paja de muchos de sus ex coterráneos.

Su alejamiento de las posiciones progresistas todos las conocemos, y su acercamiento a la élite (cierta hampa literaria) y el poder es archiconocida. Se bebe más a gusto una copa de whisky con un Mauricio Macri que ha empobrecido a millones de argentinos que un mate con un Evo Morales.

Leer su último artículo, más que indignación, provoca lástima. Ha llamado populista a un presidente como Andrés Manuel López Obrador (AMLO), como una forma de denostarlo, y ha participado en un foro de oscuros escritores en México (Enrique Krauze, millonario por privilegios gubernamentales), beneficiados del poder político, que más que sabias disertaciones parecen chillidos de rabiosas ratas cuando son aplastadas.

A millones de electores que simpatizan y votaron por Obrador, les llama seres embelesados. Una mirada rápida al México de hoy es para alegrarse: combate a corrupción, búsqueda de igualdad. Pero todo lo que huela progresismo y a pobreza, el autor de La guerra del fin del mundo, lo escupe.
Vargas Llosa ya no escribe enjundiosos artículos, sino más bien destila rabia, baba, odio por los humildes. López Obrador es un presidente humano, sencillo, honesto.
Vino a hacer historia, y eso le provoca llagas a Llosa.

Ser un Premio Nobel le ha permitido ser una bocina y un títere de una élite. El sector humanista que preside el Premio Nobel ha de llevarse las manos a la cabeza cada vez que escucha a este personaje abrir las fauces para destilar arrogancia, soberbia, para embestir contra las posiciones más humanistas.

Triste ver a Vargas Llosa apoyar a un grupo de escritores que más descrédito no les cabe. No ha visto acaso los informes que dan cuenta cómo se enriqueció el escritor Enrique Krauze durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. No sabe que éste, como otros tantos escritores han visto engordar sus cuentas bancarias de manera burda?.

Pero no debemos sorprendernos, ese Vargas Llosa es el mismo que defendió y apoyó la invasión a Irak, donde perecieron millones de seres humanos, y que luego se destapó con un cínico y patético libro para justificar tal desacierto. Si tuviese algún tuétano de humanidad no pudiera dormir tranquilo los últimos años que le restan..
En toda la literatura que ha producido Vargas Llosa hay algo que me confirma lo que siempre he sentido y creído: la falta de humanidad suya se la transmite a sus personajes literarios.
De la abundancia del corazón –en el caso de Vargas Llosa- habla la voz de un scrooge neoliberal, un ser que desprecia a los pobres y cuyas posiciones en algún momento provocarán, cuando no ya la indignación, sino el más severo asco.

Si el talento sin probidad, es un azote, el talento en un anciano insensible es para llevarse las manos a la testa…sino léase de vez en cuando a Vargas Llosa, cuyo rostro va perdiendo la dignidad de bien y va ganando la adustez del mal. Soberbio se le ve de gancho de la Presley y en escenario con reyes y élites encumbradas, pero gracias a Dios, que como todos, (él más que yo) tiene las horas contadas.

El autor es escritor.