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Vaticano rompe esquemas en Semana Santa tras Francisco

Vaticano rompe esquemas en Semana Santa tras Francisco

Vaticano rompe esquemas en Semana Santa tras Francisco

La celebración de la Semana Santa en el Vaticano atraviesa una etapa de cambios significativo con la llegada de León XIV, quien marca un giro hacia prácticas más tradicionales tras el pontificado de Papa Francisco, caracterizado por gestos de inclusión y un fuerte discurso social.

Durante los años de Francisco, la liturgia estuvo acompañada de símbolos que buscaban reflejar una Iglesia más abierta. Su mensaje, centrado en la paz y el rechazo a los conflictos internacionales, se tradujo también en acciones concretas dentro de los rituales más emblemáticos de la Semana Santa.

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Uno de los ejemplos más visibles fue el tradicional lavatorio de pies del Jueves Santo. El pontífice argentino amplió el alcance de este rito, incluyendo a presos, refugiados, personas con discapacidad e incluso miembros de otras religiones, como musulmanes. Además, rompió con una práctica histórica al incorporar oficialmente a mujeres en la ceremonia, llegando en 2024 a lavar los pies a 12 mujeres.

Vaticano rompe esquemas en Semana Santa tras Francisco

Sin embargo, el nuevo liderazgo introduce cambios sustanciales. León XIV retoma la tradición previa, limitando el lavatorio a 12 sacerdotes, en una ceremonia que volvería a celebrarse en espacios litúrgicos más clásicos como la basílica de San Juan de Letrán. Este ajuste representa una reducción del énfasis en los gestos simbólicos de inclusión que marcaron la etapa anterior.

Las diferencias también se evidencian en el viacrucis. Mientras Francisco optó en sus últimos años por no cargar la cruz, delegando incluso el rito en 2024 por motivos de salud y enfocándose en la redacción de las meditaciones, León XIV se perfila como el primer papa en retomar físicamente este acto, recorriendo personalmente las 14 estaciones.

A pesar de estos contrastes en la forma, ambos pontificados coinciden en el fondo: la preocupación por el contexto global. La Semana Santa continúa siendo un espacio para reflejar tensiones actuales, desde los conflictos en Medio Oriente hasta los llamados al diálogo internacional y la defensa de la libertad religiosa.

En ese sentido, León XIV mantiene una línea discursiva que aboga por la reducción de la violencia y los bombardeos, así como por el impulso del diálogo político, aunque con un estilo menos centrado en los gestos y más apegado a la tradición doctrinal.

Este cambio de enfoque evidencia cómo la Semana Santa, más allá de su carácter religioso, también funciona como un termómetro del rumbo que toma la Iglesia católica en cada pontificado, oscilando entre la renovación pastoral y el retorno a sus raíces históricas.

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