AMAN, AP.- El papa Benedicto XVI dijo el sábado que su visita al Medio Oriente era un recordatorio del lazo inquebrantable entre la iglesia católica y el pueblo judío, una relación que ha pasado por tensiones durante su mandato.
El papa habló desde el Monte Nebo, la montaña moldeada por el viento junto al valle del Jordán donde según la Biblia, Moisés alcanzó a ver la Tierra Prometida.
El papa prosiguió así con su visita de una semana por Tierra Santa en la que también acudirá Israel y a territorios palestinos.
Que el encuentro de hoy inspire en nosotros un amor renovado por el canon de la sagrada escritura y un deseo para superar todos los obstáculos para la reconciliación de los cristianos y judíos en un respeto y cooperación mutua al servicio de esa paz a la que el mundo de Dios nos llama, dijo el pontífice alemán.
El papa desató el rechazo entre muchos judíos a comienzo de este año cuando retiró la excomunión a un obispo ultraconservador que niega la existencia del holocausto. Benedicto también retiró la excomunión a otros prelados ultraconservadores en un intento por terminar con un cisma en la iglesia. Pero ante el rechazo la iglesia no ha permitido que el obispo vuelva a sus actividades.
Las condenas del Papa al antisemitismo y el reconocimiento de los errores del Vaticano han apagado la furia de los judíos ante la comunión con el obispo, pero aún algunos resienten el papel del papa Pio XII, al que Benedicto ha calificado como un gran clérigo. Varias personas señalan que Pío no hizo todo en su poder para detener el exterminio del los judíos en la Segunda Guerra Mundial.
Pero a pesar de estas disputas los líderes judíos reconocen que Benedicto, que sirvió a las juventudes hitlerianas en Alemania y después en el ejército para desertar al final de la guerra, tiene bastantes antecedentes en la lucha contra el antisemitismo, por ejemplo, ha visitado sinagogas en Colonia y en Nueva York.
La visita del papa en el Monte Nebo es la primera de varios lugares santos en su gira por el Medio Oriente. La antigua tradición de la peregrinación a los lugares santos también nos recuerda del lazo inquebrantable entre la iglesia y el pueblo judío, dijo Benedicto.

