Son las 3:00 de la tarde, decenas de compatriotas haitianos se han reunido afuera del Consulado General de la República Dominicana, en Petión-Ville, Puerto Príncipe. Los rayos del sol se ven mitigados por suerte este lunes, en un tiempo nublado de lluvia. En una larga línea de malformaciones en la acera de la calle Pan, estos solicitantes de visa se empujan unos a otros como en las oficinas de atención al público haitiano.
En su mayoría son estudiantes o futuros estudiantes, comerciantes o simples visitantes, deseosos de ir al vecino país para una estancia corta o larga.
«Hemos estado aquí desde las 4:00 de la mañana, estas personas llegaron ahora, no pueden atenderlas antes que a nosotros», dice una joven nerviosa y con sudoración, mientras un guardia de seguridad y un oficial de policía trataban de restaurar el orden.
Mientras tanto, un grupo de «mafiosos» se mueven dentro del bullicio para tratar de ganarse el pan con prometiéndole a los interesados agilizar su proceso.
«Cuando por fin me salga esta visa, voy a hacer la señal de la cruz», exclamó un hombre joven de unos veinte años que dijo haber presentado al consulado ya varias veces, en vano.
«Yo vivo en Carrefour, pero anoche tuve que dormir con mi hermano Torcelles para llegar aquí a las 4:30 de la mañana», dijo una mujer de unos cuarenta años, feliz de que su hijo de 20 años de edad, podría entrar en el consulado.
Han pasado ocho días desde que vengo aquí para oír decir vuelva de nuevo porque no hay visa. Cuando uno está en necesidad, tenemos que aceptar hacer sacrificios.
«Esta señora está desesperada para permitir a su hijo pasar unos meses en la República Dominicana para aprender español antes de ir a México como parte de una beca en medicina. «Si yo no fuera serio, habría viajado sin visa», dijo triunfante.
Como esta señora, todo el mundo parece tener una razón importante para hacer cola, aunque se queja de tener que enfrentarse a todas estas miserias para una visa sencilla a República Dominicana.
Algunos incluso logran vincular la cuestión de las crisis recientes que dividen a los dos países. La visa dominicana siempre ha sido más barata en algunos organismos.
En todos los rincones de la capital, hay carteles que indican que los precios de la visa oscilan entre 180, 170 y 160 dólares estadounidenses.
Sin embargo, un rápido recorrido por algunos de ellos nos ha permitido confirmar que la visa dominicana se ha convertido cada vez en un artículo más caro en estos días.
