Escenario de colores, espectáculos digitales, dislocadas miradas, escaneados rostros, nadie quiere envejecer, son miradas de amor herido, huidizo de lo decrépito, con inclinación a la necrofilia, con profesas miradas confusas, profusas y difusas en el ciberespacio. Son miradas que van y vienen sin ningún sentido, excepto el vivir en las redes sociales como cursilería de vida, no discurso creativo, crítico e innovador, al contrario es un estar ahí, como espectro de lo virtual y sonámbulo de lo real.
Son miradas virtuales regocijadas en información con poca formación y conocimiento, que se manifiestan cuando intentan escalar la montaña de lo ilustrado en sentido kantiano y cual intento de subir les produce pulmonía. Miradas que no pueden sostenerse en su propia experiencia, en su propia reflexión. Andan en las redes sociales, Facebook, Twitter, aullando de dolor, de angustia, sin poder trascenderla, con escasa posibilidad de construir una ética de lo inmanente, sin un punto fijo o un lugar de pertenencia. Viven en la catacumba del ciberespacio, sin el ciberespacio como plataforma del cibermundo.
Son miradas resignadas a vivir en las sombras y los bordes ciberespaciales, en la doxa de la vida, sin proyecto, exceptuando un ser por y para la muerte.
Miradas encantadas y fascinadas por Facebook, y Twitter, pero sin conciencia ciberciudadana, pero sí de consumo de las ciberbasuras que oftrcen los espacios virtuales.
De ahí que millones de seres pululan como zombis por estos vericuetos ciberespaciales, mueren en el intento de construirse como sujeto del cibermundo.seguir leyendo.http://andresmerejo.blogspot.com/?spref=fb
